La guerra de Irán se amplió peligrosamente el domingo hacia la infraestructura civil, mientras Bahrein acusó a Irán de atacar una de las plantas desalinizadoras que son cruciales para el agua potable de las naciones del Golfo Pérsico.
Mientras, el denso humo negro salía de depósitos de petróleo alcanzados por Israel en Teherán, lo que provocó advertencias ambientales para los ciudadanos. El presidente de Irán prometió ampliar los ataques del país contra objetivos estadounidenses en toda la región en el noveno día de la guerra.
El mandatario norteamericano Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, han prometido seguir adelante con la campaña coordinada que se ha extendido por toda la región y parece no tener fin a la vista.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian, en su última amenaza, dio marcha atrás respecto a comentarios conciliadores un día antes en los que se disculpó por ataques en los vecinos del Golfo. Los sectores duros iraníes lo contradijeron rápidamente, diciendo que la estrategia de guerra no cambiaría.
En el Líbano, subía la cifra de muertos por ataques israelíes al grupo violento Hezbollah y miles de personas más eran desplazadas.
En Israel, el ejército reportó las primeras bajas militares desde que comenzó la guerra, diciendo que dos murieron en combates en el sur del Líbano. Tres personas resultaron heridas en Israel en un ataque por la tarde.
La guerra, que Israel y Estados Unidos iniciaron con ataques aéreos el 28 de febrero, ha matado hasta ahora al menos a 1.230 personas en Irán, al menos a 397 en el Líbano y al menos a 11 en Israel, según funcionarios. Seis soldados estadounidenses también han muerto.
El conflicto ha sacudido los mercados globales, interrumpido los viajes aéreos y debilitado al liderazgo de Irán por ataques aéreos israelíes y estadounidenses.
El presidente de Irán endurece el tono
Pezeshkian declaró que la respuesta militar de Irán solo se fortalecería.
“Cuanta más presión nos impongan, más fuerte será naturalmente nuestra respuesta”, dijo Pezeshkian. “Nuestro Irán, nuestro país, no agachará la cabeza fácilmente ante el acoso, la opresión o la agresión — y nunca lo ha hecho”.
Un día antes, Pezeshkian indicó que Irán lamentaba las preocupaciones regionales e instó a los estados vecinos a no participar en ataques estadounidenses e israelíes. Acusó a Estados Unidos de intentar enfrentar a los países entre sí.
Mientras múltiples estados del Golfo continuaron reportando interceptar más misiles y drones entrantes de Irán, los sectores duros iraníes contradijeron sus comentarios.
“La geografía de algunos países de la región —tanto abierta como encubiertamente— está en manos del enemigo, y esos puntos se utilizan contra nuestro país en actos de agresión. Los ataques intensos contra estos objetivos continuarán”, escribió en X el jefe del poder judicial iraní, Gholam Hossein Mohseni-Ejei .
Mohseni-Ejei y Pezeshkian forman parte de un consejo de tres miembros que ha supervisado Irán desde que el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, fue asesinado.
Mientras Irán espera la selección de un nuevo líder supremo, Trump y Netanyahu señalaron que su objetivo sigue siendo el reemplazo del liderazgo de Irán por completo.
“No estamos buscando llegar a un acuerdo”, dijo Trump a los periodistas el sábado.
Plantas desalinizadoras e instalaciones petroleras atacadas
Bahrein, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos reportaron el domingo ataques de misiles iraníes incluidos varios que alcanzaron la infraestructura civil.
Emiratos Árabes Unidos reportó que Irán había lanzado más de 100 misiles y drones. Apenas cuatro drones cayeron en lugares no identificados, dijo el Ministerio emiratí de Defensa.
Bahrein acusó a Irán de atacar indiscriminadamente objetivos civiles y dañar una de sus plantas desalinizadoras, aunque su autoridad de electricidad y agua apuntó que los suministros seguían operativos.
Las plantas desalinizadoras suministran agua a millones de residentes en la región y a miles de viajeros varados, lo que aumenta nuevos temores de riesgos catastróficos en naciones desérticas.
Sede de la Quinta Flota de la Marina de Estados Unidos, Bahrein también ha visto hoteles, puertos y torres residenciales alcanzados, con al menos una persona muerta.
El ataque a la planta desalinizadora se produjo después de que Irán dijera que un ataque aéreo de Estados Unidos dañó una planta desalinizadora iraní. Abbas Araghchi, el ministro iraní de Exteriores, sostuvo que el ataque en la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, redujo el suministro de agua para 30 pueblos.
Advirtió que al hacerlo “Estados Unidos sentó este precedente, no Irán”.
En respuesta, el portavoz del Comando Central estadounidense, el capitán de la Marina Tim Hawkins, aseguró que “las fuerzas estadounidenses no atacan a civiles — punto”.
En Irán, las autoridades aseveraron que ataques nocturnos de Israel contra cuatro petroleros de almacenamiento y una terminal de transferencia de petróleo mataron a cuatro personas. Testigos en Teherán dijeron que el humo por el incendio que envolvió el depósito de petróleo era tan denso que parecía como si el sol no hubiera salido.
El ejército israelí manifestó que los depósitos de petróleo estaban siendo utilizados por el ejército de Irán como combustible para lanzar misiles.
La Media Luna Roja Iraní dijo que alrededor de 10.000 estructuras civiles en todo el país habían resultado dañadas, incluidas viviendas, escuelas y casi tres docenas de instalaciones médicas. También advirtió a los residentes de Teherán que tomaran precauciones contra la contaminación tóxica del aire y el riesgo de lluvia ácida después de los ataques de Israel.
Mohammad Bagher Qalibaf, el presidente del Parlamento de Irán, afirmó que el efecto de la guerra en la industria petrolera seguiría agravándose, advirtiendo que pronto podría volverse más difícil tanto producir como vender petróleo. Algunos productores regionales, incluidos en Irak, ya han reducido la producción ante los riesgos en el estrecho de Ormuz.
Irán conserva combustible suficiente, dijo a la agencia de noticias estatal iraní Veys Karami, director gerente de la Compañía Nacional Iraní de Distribución de Productos Petrolíferos.
Más ataques golpean Líbano
Israel reanudó temprano el domingo su ofensiva en partes del Líbano. El ministro de Salud Rakan Nassereddine informó que 83 niños y 82 mujeres han estado entre los muertos.
El ejército de Israel ha ordenado evacuar a grandes franjas del país, y funcionarios libaneses dijeron que más de 400.000 personas han sido desplazadas.
En Beirut, familias se apiñaron en escuelas, durmieron en autos o en áreas abiertas cerca del mar Mediterráneo, donde algunos quemaron leña para mantenerse calientes. El gobierno destacó que abriría un estadio deportivo para albergar a miles más.
La renovada ofensiva de Israel comenzó la semana pasada después de que Hezbollah lanzara cohetes hacia el norte de Israel durante los primeros días de la guerra.
Los ataques posteriores han sido los más intensos desde un alto el fuego de noviembre de 2024. Israel se retiró entonces de la mayor parte del sur de Líbano, pero continuó sus ataques casi diarios, principalmente en el sur de Líbano, con el argumento de que Hezbollah había tratado de reconstruir sus posiciones allí.
Hezbollah declaró la semana pasada que después de más de un año de cumplir un alto el fuego su paciencia se ha terminado, dejando al grupo político y militar sin otra opción que luchar.
