Cd. de México.- En el último año, cinco países de la región, Ecuador, Chile, Costa Rica, Honduras y Bolivia dieron un viraje o se mantuvieron con gobiernos conservadores de derecha o centro derecha, consolidando una tendencia iniciada en 2023 con el triunfo de Javier Milei en Argentina.
En Ecuador, el Presidente Daniel Noboa fue reelecto el 13 de abril de 2025 con 55.65 por ciento de los votos, frente al 44.35 por ciento de la candidata Luisa González, en una segunda vuelta que consolidó su mandato para el periodo 2025-2029.
La elección confirmó el desplazamiento del correísmo, movimiento inspirado en el ex Presidente Rafael Correa (2007-2017) caracterizado por un fuerte nacionalismo, estatismo y populismo, y dio continuidad a un proyecto identificado con políticas de seguridad y control del crimen organizado. El pasado 21 de enero, en una medida similar a la política del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el gobierno de Noboa impuso un arancel del 30 por ciento a importaciones colombianas, argumentando que Ecuador asume costos crecientes por la expansión del narcotráfico en la frontera común."Ante la falta de reciprocidad y acciones firmes, el Ecuador aplicará una tasa de seguridad del 30% a las importaciones provenientes de Colombia desde el primero de febrero. Esta medida se mantendrá hasta que exista un compromiso real para enfrentar juntos el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera, con la misma seriedad y decisión que hoy el Ecuador asume", escribió el Mandatario ecuatoriano en su cuenta de X.
La medida provocó una respuesta inmediata de Bogotá con tarifas espejo y la suspensión temporal del suministro eléctrico, evidenciando un giro hacia el uso de instrumentos económicos con fines de presión política y de seguridad. Aunque Noboa mantiene niveles elevados de legitimidad electoral, gobierna sin mayorías propias en la Asamblea, lo que lo obliga a negociar para avanzar en reformas estructurales en materia fiscal, laboral y de seguridad. Su administración ha reforzado la cooperación con Estados Unidos en temas de seguridad, con visitas de altos funcionarios estadounidenses, aun cuando no prosperó la propuesta para permitir bases militares extranjeras en el país. En Bolivia, la elección presidencial del 19 de octubre de 2025 marcó el fin de dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS), del que emanó Evo Morales. Rodrigo Paz, candidato del Partido Demócrata Cristiano, ganó la segunda vuelta con 54.4 por ciento de los votos, capitalizando el desgaste del MAS y el rechazo a la derecha tradicional. Aunque Paz evitó definiciones ideológicas rígidas durante la campaña, estructuró su discurso en torno a un modelo de liberalización económica dirigida a pequeños emprendedores, reducción de aranceles y regularización de la economía informal, que en Bolivia representa cerca del 80 por ciento de la actividad económica. Su propuesta de "capitalismo para todos" desplazó el eje del debate del asistencialismo estatal hacia la formalización productiva y la reducción de barreras burocráticas. El triunfo se vio reforzado por la candidatura a la vicepresidencia de Edman Lara, ex policía con discurso anticorrupción y fuerte presencia en redes sociales, quien amplió la base electoral hacia sectores urbanos y jóvenes desencantados tanto del MAS como de la derecha histórica. En Chile, la victoria de José Antonio Kast en la segunda vuelta presidencial del 14 de diciembre de 2025 confirmó el ascenso de una derecha conservadora con discurso de orden y control migratorio. Kast derrotó a la candidata oficialista Jeannette Jara, del Partido Comunista, tras dos intentos presidenciales fallidos en 2017 y 2021. Fundador del Partido Republicano, Kast consolidó un electorado transversal compuesto por sectores de clase media preocupados por seguridad, migración y estabilidad económica. Durante la campaña, anunció medidas como el cierre de fronteras y la expulsión de migrantes irregulares, y sostuvo posiciones públicas de respaldo al legado económico del régimen militar encabezado por el dictador Augusto Pinochet, elementos que marcaron el tono del nuevo ciclo político chileno. El pasado 4 de febrero, Kast, ya como Presidente electo, participó en Bruselas, Bélgica, en la VII Cumbre Transatlántica por la Libertad de Expresión en el Parlamento Europeo, en la que hizo una definición ideológica de lo que representa. "Hoy vivimos una paradoja inquietante. Mientras más se habla de derechos, más se restringe la libertad. Cuando la inseguridad domina las calles, cuando el crimen reemplaza al Estado, cuando las familias y comunidades viven atemorizadas, la democracia se vacía de contenido porque la libertad se vuelve una mera ilusión. "Por eso, defender la seguridad no es autoritarismo. Defender la libertad no es extremismo. Defender el orden no es regresión. Es simplemente defender las condiciones básicas para que cada sociedad pueda vivir y desarrollarse plenamente", sostuvo. Además, se fue contra los "ismos": el feminismo, ambientalismo, animalismo e indigenismo, a los que acusó de intentar dividir y polarizar a la sociedad. "Estos ismos no buscan la justicia, buscan el poder, el poder malentendido. No buscan la igualdad, sino que promueven la división. No buscan fortalecer la democracia, sino vaciarla y capturarla. Frente a esto, nuestra respuesta no es el odio ni la caricatura. Nuestra respuesta es la defensa de la naturaleza humana y el sentido común", señaló. En Honduras, el triunfo de Nasry Asfura el pasado 24 de diciembre, del Partido Nacional, quien fue apoyado públicamente por el Presidente Donald Trump, devolvió al poder a una derecha tradicional tras años de gobiernos cuestionados por corrupción y vínculos con el narcotráfico. La elección estuvo rodeada de acusaciones de irregularidades y denuncias de injerencia externa, sin que ello revirtiera el resultado. En Costa Rica, tradicionalmente gobernada por fuerzas de centro, la elección presidencial del pasado 2 de febrero confirmó un giro hacia la derecha. Laura Fernández, candidata del partido Pueblo Soberano, obtuvo más del 48 por ciento de los votos en primera ronda, evitando la segunda vuelta, y aseguró además 30 de los 57 escaños legislativos. Fernández asumirá el poder el 8 de mayo con una agenda centrada en seguridad, control del crimen organizado y reformas institucionales, en continuidad con el gobierno saliente de Rodrigo Chaves. La elección se produjo en un contexto de tres años consecutivos de cifras récord de homicidios, fenómeno inédito en la historia reciente del país. Su discurso de victoria incluyó referencias a la "tercera república" y a cambios profundos del sistema político, aunque sin detallar reformas constitucionales concretas. La política costarricense, la segunda mujer en gobernar el país tras Laura Chincilla, se ha dicho admiradora del Presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y prometió implementar una política de seguridad de mano dura en materia de seguridad. "El Salvador, que logró recuperar su sociedad después de estar sumida en una crisis de violencia sin precedentes a nivel mundial y logró darle vuelta a esa ecuación, puede seguir brindándonos su experiencia", sostuvo Fernández, el pasado 2 de febrero en un rueda de prensa.
