NACIONES UNIDAS— Rusia y China vetaron el martes una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas destinada a reabrir el estrecho de Ormuz que había sido diluida repetidamente con la esperanza de que ambos países se abstuvieran.
La votación —11 a favor, dos en contra, con las abstenciones de Pakistán y Colombia— tuvo lugar poco después de que el presidente estadounidense Donald Trump emitiera una amenaza sin precedentes de que “toda una civilización morirá esta noche” si Irán no abre la estratégica vía marítima y llega a un acuerdo. Pero a última hora del martes, a menos de dos horas del plazo que fijó, Trump dio marcha atrás en su amenaza.
El mandatario estadounidense dijo que suspendería por dos semanas el ataque con el que había amenazado siempre que Irán aceptara un alto el fuego de dos semanas y la reapertura del estrecho de Ormuz. Por el estrecho suele pasar una quinta parte del petróleo mundial, y el control que ha ejercido Irán durante la guerra ha disparado los precios de la energía.
Irán aceptó el alto el fuego de dos semanas y dijo que el paso por el estrecho durante este periodo se permitiría bajo gestión militar iraní. Trump añadió que Irán ha propuesto un plan de 10 puntos “viable” para poner fin a la guerra.
Rusia y China defendieron enérgicamente su oposición a la resolución de la ONU, y ambos mencionaron la amenaza de Trump de acabar con la civilización de Irán como confirmación de que la propuesta habría dado a Estados Unidos e Israel “carta blanca para una agresión continuada”, como lo expresó el enviado ruso Vassily Nebenzia.
Nebenzia y el embajador chino ante la ONU, Fu Cong, dijeron que la resolución no lograba captar las causas de fondo y el panorama completo del conflicto al no mostrar que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra, que ahora se está descontrolando.
Fu dijo en su declaración que la resolución era “altamente susceptible a una mala interpretación o incluso a un abuso”, y que si se adoptaba “enviaría un mensaje equivocado y tendría consecuencias graves, muy graves”.
Rusia y China respondieron de inmediato haciendo circular una resolución rival, vista por The Associated Press, que instaba a todas las partes a detener las actividades militares y condenaba los ataques contra civiles e infraestructura civil. Nebenzia dijo a los periodistas que ya estaba en una forma que podría someterse a votación.
El ministro de Exteriores de Baréin, que redactó el borrador, arremetió contra el órgano más poderoso de la ONU por no tomar medidas y permitir que la comunidad internacional sea “tomada como rehén por el chantaje económico” de Irán.
Abdullatif bin Rashid Al Zayani afirmó que no adoptar la resolución envía “la señal de que la amenaza a las vías marítimas internacionales puede pasar sin ninguna acción decisiva por parte de la organización internacional responsable de mantener la paz y la seguridad internacionales”.
Al-Zayani dijo a los periodistas que los países del golfo Pérsico intensificarán los esfuerzos diplomáticos para disuadir los ataques de Irán y salvaguardar la libertad de navegación.
Pero el embajador de Irán ante la ONU dio las gracias a sus aliados en el consejo de 15 miembros por negarse a adoptar la resolución.
“El texto retrata de manera injustificada y engañosa las medidas lícitas de Irán en el estrecho de Ormuz, que se han tomado en el ejercicio de su derecho inherente de legítima defensa de conformidad con la Carta de la ONU, como amenazas a la paz y la seguridad internacionales”, dijo Amir-Saeid Iravani en su declaración.
Cómo evolucionó la resolución
Es dudoso que la resolución, aun si se hubiera adoptado, hubiera tenido impacto en la guerra —que ya va por su sexta semana— porque se ha debilitado de forma significativa para intentar que Moscú y Beijing se abstuvieran en lugar de vetarla.
La propuesta inicial del golfo Pérsico habría autorizado a los países a usar “todos los medios necesarios” —una formulación de la ONU que incluiría acción militar— para garantizar el tránsito por el estrecho de Ormuz y disuadir intentos de cerrarlo.
Estados Unidos, que había respaldado el borrador desde su forma original, arremetió contra los países que se opusieron a la resolución.
“Nadie debería tolerar que estén apuntando a la economía global con una pistola”, dijo Mike Waltz, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, refiriéndose a Irán, “pero hoy, Rusia y China sí lo toleraron”. Dijo en su declaración que “se pusieron del lado de un régimen que busca intimidar al golfo (Pérsico) hasta someterlo, aun mientras maltrata a su propio pueblo durante un apagón nacional de internet, por atreverse a imaginar dignidad o libertad”.
Después de que Rusia, China y Francia, todos países con poder de veto en el Consejo de Seguridad de 15 miembros, manifestaran su oposición a aprobar el uso de la fuerza, la resolución se revisó para eliminar toda referencia a acciones ofensivas. Sólo habría autorizado “todos los medios defensivos necesarios”. La votación se había previsto para el sábado.
Pero, en cambio, la resolución se debilitó aún más para eliminar cualquier referencia a la autorización del Consejo de Seguridad —que es una orden de actuar— y limitar sus disposiciones al estrecho de Ormuz. Borradores anteriores habían incluido aguas adyacentes.
La resolución vetada el martes habría “alentado enérgicamente” a los países a coordinar sus esfuerzos para garantizar la seguridad de la navegación a través del estrecho de Ormuz, incluido el hecho de escoltar buques mercantes y comerciales.
La resolución también exigía que Irán deje de obstaculizar la libertad de navegación a través del estrecho y de atacar infraestructura civil.
Por qué fue Baréin quien impulsó la resolución de la ONU
En respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel que comenzaron el 28 de febrero en su contra, Irán ha atacado hoteles, aeropuertos, edificios residenciales y otra infraestructura civil en más de 10 países, incluidas naciones vecinas de la República Islámica en el golfo Pérsico, que son algunas de las principales exportadoras mundiales de petróleo y gas natural.
El bloqueo iraní del estrecho es considerado por las naciones del golfo Pérsico como una amenaza existencial. Bahrein, un país de la región que alberga la Quinta Flota de Estados Unidos y que este mes es el representante árabe del Consejo de Seguridad y su presidente, ha presionado para que haya una acción de la ONU.
En respuesta a los ataques de Irán contra sus vecinos del golfo Pérsico, el Consejo de Seguridad adoptó el 11 de marzo una resolución patrocinada por Baréin que condena los “ataques atroces” y pide a Teherán que detenga de inmediato sus ataques.
En esa resolución, aprobada por 13 votos a favor y ninguno en contra, con la abstención de Rusia y China, también se condenaron las acciones de Irán en el estrecho de Ormuz como una amenaza para la paz y la seguridad internacionales y se pidió el fin inmediato de todas las acciones que bloquean el transporte marítimo.
