La Suprema Corte de Estados Unidos aprobó un paquete de acuerdos diseñado para frenar el bombeo de aguas subterráneas a lo largo del río Bravo y garantizar que llegue suficiente agua desde Nuevo México hasta Texas, poniendo fin a una larga disputa sobre la gestión de este río, uno de los más largos de Norteamérica.
En una breve orden emitida el martes, el máximo tribunal aceptó la recomendación de un perito judicial para seguir adelante con los acuerdos, propuestos inicialmente el año pasado por Nuevo México, Texas y Colorado.
El acuerdo contempla reducir el bombeo de aguas subterráneas a lo largo del río, cada vez más menguante, y retirarle derechos de agua a tierras agrícolas de irrigación en el sur de Nuevo México. Los estados presentaron la propuesta como una promesa de restablecer el orden en un complejo sistema de almacenamiento y reparto de agua entre dos vastos distritos de riego en el sur de Nuevo México y el oeste de Texas."Estamos muy entusiasmados de redirigir recursos de un litigio costoso y prolongado hacia soluciones sobre el terreno", manifestó el miércoles Hanna Riseley-White, directora de la Comisión Interestatal de Vías Fluviales.
Esas soluciones incluirán desde programas de barbecho a largo plazo y una infraestructura de riego más eficiente hasta el desarrollo de nuevas fuentes de agua, tales como aprovechar suministros salobres o importar agua, además de mejorar la gestión de aguas pluviales para que se pueda captar y almacenar más escorrentía. Investigadores han advertido que el uso insostenible del río Grande-el nombre que se le da en Estados Unidos, el cual nace en Colorado y se extiende hacia el sur hasta México- amenaza la seguridad hídrica de millones de personas que dependen de la cuenca binacional del río. Los agricultores del sur de Nuevo México han recurrido cada vez más a las aguas subterráneas para regar huertos de nuez pecana y cultivos de chile, a medida que condiciones más cálidas y secas han reducido los caudales del río y el almacenamiento en las últimas décadas. Ese bombeo fue lo que llevó a Texas a presentar una demanda en 2013, en la cual sostenía que la práctica estaba afectando las entregas de agua. Aunque el río Colorado acapara todos los titulares, expertos señalan que la situación a lo largo del río Bravo es igual de grave. Se prevé que tramos del río, tan al norte como Albuquerque, vuelvan a secarse este año, la tercera vez en cinco años. El paquete de acuerdos establece un sistema detallado de contabilidad para compartir agua con Texas. Nuevo México podría apoyarse en créditos y débitos de un año a otro para sortear periodos de sequía y de abundancia, aunque podría ser responsable de obligaciones adicionales de reparto de agua si las entregas se aplazan durante demasiado tiempo. Según el acuerdo, Nuevo México debe reducir las disminuciones anuales de extracción de aguas subterráneas en 18.200 acres-pie, o aproximadamente 5,9 mil millones de galones (22,3 mil millones de litros) en los próximos 10 años. El compromiso incluye completar la mitad de esa reducción en los próximos cinco años. Riseley-White indicó que eso representa aproximadamente entre el 5 y el 7 por ciento del uso actual de aguas subterráneas en el bajo río Bravo. El acuerdo no dicta de qué sector deben provenir los ahorros de agua, por lo que, añadió, la industria y los municipios también podrían asociarse con el estado para cumplir los mandatos. Aun así, las autoridades prevén lograr la mayor parte de las reducciones necesarias mediante la compra de derechos de agua al sector agrícola, lo que significa que se le retiraría a más tierras de cultivo la facultad de obtener agua del río. Riseley-White señaló que esta semana se realizan sesiones de escucha, y se prevé que las primeras adquisiciones comiencen más adelante este año. Nuevo México ha asegurado más de 40 millones de dólares en financiamiento federal para respaldar la iniciativa, agregó.
