La fila para la gran inauguración del restaurante se extendía a ambos lados de la entrada principal. Algunos de los casi 200 clientes presentes llevaban cuatro horas ahí a pesar del calor; muchos llevaban meses esperando este día.
Cuando los empleados presionaron un botón que parecía un burrito envuelto en papel aluminio, se descubrió la fachada del restaurante y una lluvia de confeti salió disparada al aire.
En la patria de los tacos, los burritos y las quesadillas, un nuevo competidor ha entrado al mercado: Chipotle, la cadena de comida rápida de inspiración mexicana que en Estados Unidos se puede encontrar por todas partes.
“Qué orgullo que sea la primera en México aquí, y de Latinoamérica”, dijo Gaby Rodríguez, una abogada de Monterrey de 44 años que fue la primera persona en la fila, en una zona acaudalada de esa ciudad. Los primeros 100 clientes recibieron gratis una bolsa de tela, una camiseta y una gorra de Chipotle.
Pero luego de que otra cadena estadounidense —Taco Bell— fracasó dos veces en su incursión al sur de la frontera, ¿tendrá Chipotle éxito en su intento de vender su versión de comida mexicana a los mexicanos en México?
Los mexicanos sienten un orgullo enorme por su gastronomía, la cual es ampliamente reconocida como una de las mejores del mundo y ha llegado a todo el planeta gracias, en gran parte, a la migración.
En su periplo, la comida mexicana evolucionó para adaptarse a los gustos locales y a los ingredientes disponibles. Chipotle —cuyo nombre hace referencia al chile jalapeño cuando es ahumado y seco— es un claro ejemplo de esta adaptación, inspirada en las taquerías y locales de burritos que había en San Francisco a principios de la década de 1990. Desde entonces, ha crecido hasta convertirse en una cadena gigantesca de fast casual con más de 4000 sucursales, principalmente en Estados Unidos.
Muchos de los primeros clientes de Chipotle en México habían ido motivados por la nostalgia: querían volver a probar sus productos después de haber visitado o vivido en Estados Unidos. Una pareja se conoció a través de Chipotle en Estados Unidos hace años, antes de mudarse a México. Una buena parte de los clientes tenían entre 20 y 40 años, y vestían ropa de moda o gorras de equipos deportivos profesionales estadounidenses. Una mujer se hizo un video mientras comía, como hacen los influentes.
Tomás González Bolado, de 51 años, quien dirige una empresa de energía renovable, vio el Chipotle desde la escuela privada de su hijo, al otro lado de la calle, y recordó que su cuñado, un mexicano que vive en Estados Unidos, había dicho que era su restaurante favorito.
González Bolado vivió cuatro años en Estados Unidos, pero dijo que nunca había comido en Chipotle porque probó Taco Bell y no le gustó. Su reseña: el burrito de carne asada de Chipotle no era “nada espectacular”, pero el pollo en el tazón (aunque no el arroz) estaba “espectacular” y los precios eran “muy buenos”.
Jesús Guzmán, de 35 años, un operador financiero, dijo que le gustaba comer en Chipotle cuando visitaba Houston por trabajo y tenía curiosidad de probarlo en México, así que llevó a su prometida a almorzar. Sin embargo, Karla Téllez, una ingeniera de 31 años, no estaba tan emocionada. La primera vez que comió un burrito de Chipotle en Estados Unidos, dijo: “¿Qué es esta atrocidad? ¿Por qué le ponen arroz?”. Agregó que planeaba dar unos cuantos mordiscos y luego pasarle el resto a su prometido.
Chipotle habiá tenido a México en la mira durante al menos cinco años, dijo Pablo Marcelo de Brito, director de nuevas marcas de Alsea, la operadora mexicana de restaurantes asociada con Chipotle en México. Esta también opera Starbucks, Domino’s, The Cheesecake Factory y otras marcas estadounidenses en el país.
De Brito dijo que el área metropolitana de Monterrey, con cinco millones de habitantes, fue elegida como la incursión inicial de Chipotle porque aquí las culturas de ambos países están muy entrelazadas.
Monterrey, conocida como la capital industrial de México, se encuentra a unas tres horas en auto de la frontera con Texas. De Brito mencionó el poder adquisitivo per cápita de la zona, el más alto de México, y específicamente San Pedro Garza García, uno de los municipios más ricos de Latinoamérica, donde abrió el primer restaurante de Chipotle, en uno de los centros comerciales de más categoría.
En México, donde una persona promedio vive a cinco minutos de una taquería, De Brito dijo que Chipotle esperaba ofrecer una opción a medio camino entre la comida callejera barata y la alta cocina costosa. Debido a que el mexicano promedio gana menos que el estadounidense promedio, explicó De Brito, los precios de Chipotle son aproximadamente un 25 por ciento más bajos aquí.
Scott Boatwright, director ejecutivo de Chipotle, dijo en un comunicado que su empresa ingresaba a México “con un profundo respeto por la herencia culinaria del país” y que sus investigaciones mostraban que había un “fuerte interés en la comida de alta calidad recién preparada” servida con “personalización y conveniencia”.
Poco tiempo después de comer en una antigua cadena local de tacos y burritos llamada Tacos Leal en el centro de Monterrey, Arturo Medrano, de 50 años, quien trabaja en finanzas, dijo que había visto Chipotle en Estados Unidos pero nunca lo había probado.
A diferencia de Chipotle, Tacos Leal sirve decenas de tacos y burritos distintos, con rellenos como papa con huevo o chicharrón rojo o verde. Los burritos más populares tienen solo carne asada, queso y tal vez frijoles refritos. Las tortillas se cocinan hasta quedar ligeramente doradas, mientras que las de Chipotle apenas se calientan rápidamente en una prensa.
Con precios de entre 3,70 y 6,30 dólares, los burritos de Tacos Leal son más pequeños y sencillos. Los acompañamientos se mantienen al mínimo con cebolla, cilantro y limón; las salsas, por otro lado, aportan mucho más picante.
Medrano comentó que rara vez come comida mexicana en Estados Unidos porque las tortillas no saben igual, y los platillos suelen venir con queso amarillo (en lugar del típico queso blanco mexicano) además de crema agria, lechuga y arroz.
“Si yo quiero mi comida mexicana”, dijo, “pues vivo en México y como mi comida mexicana aquí”.
De Brito explicó que, para mantener la identidad de la marca Chipotle, las recetas y el menú que se ofrecen en México son exactamente iguales a los de Estados Unidos, incluyendo las salsas, a pesar de que el mercado mexicano tiene estándares más picantes. Eso podría ser un problema, dijo Abimael Gándara, un trabajador de mantenimiento de Monterrey de 69 años que estuvo entre los primeros clientes junto con su esposa y su hijo.
“Estábamos buscando salsas picantes de aquí, pero eso no fue lo que encontramos”, dijo, mientras comían sus burritos con una botella de salsa Tabasco que estaba en la mesa.
La familia vivió en Colorado y Texas durante 17 años, antes de regresar a México en 2017, y les gustaba el sabor y los precios de Chipotle. Dijeron que la comida, que ellos llamaban mexicoamericana, sabía igual a como la recordaban. Al igual que muchos otros visitantes, el hijo de Gándara, Abimael Jr., de 40 años, acudía motivado por la nostalgia: él trabaja en tecnología de la información, pero hace dos décadas trabajó en un Chipotle en Estados Unidos.
De Brito, el ejecutivo restaurantero, señaló que Chipotle esperaba abrir de seis a ocho restaurantes en el área de Monterrey dentro del próximo año antes de expandirse al resto del país. La empresa dijo que tiene planeada una expansión hacia la Ciudad de México para 2027.
Al preguntarle si había oído hablar de Chipotle, Ignacio Juárez Aparicio, de 59 años, un comerciante de arte que vive en la Ciudad de México pero visita Monterrey con regularidad, dijo: “el chile, sí”.
Dijo que a una marca estadounidense de comida mexicana le podría ir bien en el norte de México por la extensa influencia de Estados Unidos, pero creía que en la Ciudad de México sería más difícil por la dura competencia y las tradiciones.
“Yo no voy a un restaurante a comer tacos”, dijo. “Los tacos que comemos en la Ciudad de México son los que la gente vende en la calle, en las esquinas”.
