Washington DC.- En un escalamiento en las tácticas de la Administración Trump para obtener información de los medios, agentes del FBI catearon la casa de una reportera del periódico Washington Post, y le confiscaron computadoras portátiles, un teléfono y un reloj inteligente.

Documentos de la Corte indicaron que el FBI investigaba a Aurelio Pérez-Lugones, un administrador de sistemas en Maryland acusado de obtener acceso y llevarse a casa informes de inteligencia clasificados, y quien había estado en contacto con la reportera Hannah Natanson, cuya casa fue cateada.

Natanson ha hecho investigaciones periodísticas sobre temas de recortes presupuestales gubernamentales.

Los agentes buscaban los documentos clasificados en una acción que el Post consideró agresiva e inconstitucional.

El Post dijo que por la mañana había recibido una citación solicitando información relacionada con un contratista del Gobierno.

"No obstante, esta extraordinaria y agresiva acción es profundamente preocupante y plantea profundas dudas e inquietudes en torno a las protecciones constitucionales para nuestro trabajo", escribió Matt Murray, editor ejecutivo del Post.

Conforme una ley que data de 1980 están prohibidas órdenes de allanamiento de materiales de trabajo de periodistas, a menos que estos sean sospechosos de haber cometido un delito relacionado con dichos materiales.

Hablando con reporteros por la tarde, el Presidente Donald Trump hizo una aparente referencia al caso, diciendo que el Gobierno había cachado a "un muy mal filtrador" de información relacionada con Venezuela. Sugirió que investigaciones similares estaban en curso.