Emily Laszlo-Rath sintió su primera contracción cuando estaba en casa, en su tráiler, a las afueras del Parque Nacional Joshua Tree. Madre primeriza, vivía aislada, lejos de la ayuda médica.
Al principio, los dolores de parto fueron leves, como calambres. Durante los tres días siguientes, a medida que se intensificaban, los aguantó en la cama y en el sofá, y confiaba en que su cuerpo supiera qué hacer. Sin embargo, para ese momento sentía escalofríos, fiebre.
Laszlo-Rath, que en aquel momento tenía 35 años, estaba decidida a tener un “parto libre”, es decir, tener a su bebé sin la presencia de ningún médico ni comadrona. En lo que se conoce como un embarazo salvaje, también se había saltado todos los controles prenatales.
En las redes sociales, los partos libres se describen a menudo como idílicos: guirnaldas de luces, piscinas de parto, solo la familia presente, el parto devuelto a las manos de las mujeres. Por su parte, Laszlo-Rath dijo que estaba cautivada. “Empecé a idealizar todo el asunto de estar en casa”, dijo.
El parto libre es la versión extrema del movimiento del parto en casa. Sus defensores abogan por eliminar las barreras de la medicina, pues creen que la medicalización del parto da lugar a demasiadas intervenciones innecesarias. Aunque nadie dispone de cifras exactas, se cree que los partos libres representan una proporción ínfima de los partos en casa, la mayoría de los cuales son planificados y atendidos por comadronas.
En internet, el interés por los partos libres ha ido en aumento, sobre todo en el último año, según ViralMoment, que analiza las redes sociales: el enfoque ha alcanzado un perfil lo suficientemente alto como para que una mujer que había planeado tener un parto libre apareciera en el episodio final de la exitosa serie The Pitt. Sin embargo, en días recientes el movimiento ha sido cada vez más criticado, con detractores que sostienen que difunde información errónea sobre el proceso del parto y que ha puesto en peligro a las personas, y en algunos casos ha costado vidas.
Una oleada de muertes relacionadas con los partos libres ha atraído más atención pública, y las mujeres de esta comunidad han estado hablando sobre los riesgos. En un post en Reddit, Brittany Cole, una ama de casa de Alberta, Canadá, describió cómo momentos después de dar a luz a una niña sana en un parto libre, empezó a sangrar mucho y a perder el conocimiento. La llevaron de urgencia a una clínica. “Probablemente habría muerto”, dijo.
En las redes sociales, algunos influyentes han ensalzado las virtudes del parto libre, pero la promotora más destacada del método es la Sociedad de Parto Libre. Fundada en 2017 por una antigua doula, Emilee Saldaya, la sociedad ha vendido acceso a un foro privado en línea, clases para mujeres y parteras, y gorras de béisbol que dicen: “Make Birth Great Again” (Hagamos el nacimiento grandioso de nuevo).
La sociedad tiene ahora 132.000 seguidores en Instagram y su canal de YouTube ha recibido más de 27 millones de visitas. Un pódcast, según la página web de la sociedad, ha tenido más de cinco millones de descargas.
Los críticos del parto libre señalan que incluso cuando el trabajo de parto de una mujer progresa sin contratiempos, puede volverse rápidamente peligroso, con riesgos para la vida de la madre y del bebé. Esto puede ocurrir en cualquier entorno de parto, pero un reconocimiento precoz y una intervención médica oportuna pueden mejorar los resultados.
Renunciar a los cuidados prenatales aumenta aún más el peligro y puede dejar sin detectar afecciones graves que se desarrollan durante la gestación o el parto, afirman los críticos. Las comadronas que atienden partos en casa están formadas para proporcionar atención médica durante todo el embarazo y el parto, detectar complicaciones, administrar algunos medicamentos y saber cuándo es necesario un tratamiento hospitalario de urgencia.
Los críticos del movimiento también sostienen que el mensaje del parto libre minimiza las posibles complicaciones y aviva un miedo exagerado al sistema médico, a veces con resultados trágicos.
“Se sienten defraudadas por una ideología que les ha hecho creer que el parto es normal, y que si no intervienes y dejas que la naturaleza siga su curso, vas a tener un resultado positivo”, dijo Melissa Cheyney, antropóloga médica clínica de la Universidad Estatal de Oregón y comadrona. “Eso suele ser cierto, excepto todas las veces que no lo es”.
¿Por qué lo eligen algunas mujeres?
Cuando Laszlo-Rath descubrió durante la pandemia que estaba embarazada, tenía miedo de los hospitales y anhelaba un parto natural. Sabía que muchas mujeres acababan teniendo cesáreas: en 2024, casi un tercio de las personas embarazadas en Estados Unidos se sometieron a este procedimiento, según el Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias. El parto fue inducido en un porcentaje casi igual.
A través de una búsqueda en internet, Laszlo-Rath descubrió el parto libre. Una mujer estadounidense, Patricia Cloyd Carter, es considerada la “abuela” de la idea, según un libro de 2020, Birthing Outside the System, que examina las fuerzas que impulsan los métodos alternativos de parto. Se cree que el término parto libre fue acuñado mucho más tarde por Jeannine Parvati Baker, defensora del parto en casa.
Algunas mujeres afirman que buscaron el parto libre porque no podían pagar o acceder a una comadrona, según los expertos. Otras dicen que tuvieron malas experiencias con el sistema de salud. Una encuesta realizada en 2019 a mujeres que recibieron cuidados de maternidad en Estados Unidos entre 2010 y 2016, publicada en la revista Reproductive Health, reveló que una de cada seis mujeres declaró haber sufrido malos tratos.
Emily Hancock, antigua enfermera de parto, dijo que no podía olvidar el trauma de dar a luz a su primer hijo en un hospital. “Solo recuerdo sentirme muy abrumada y sentir que iba a morir”, dijo Hancock, de 35 años.
En su siguiente embarazo, dijo Hancock, trabajó toda la noche sola y dio a luz en el cuarto de baño. Para sus dos siguientes partos, se decidió por el parto libre porque parecía más natural.
“La seguridad es relativa”, dijo Mickey Sperlich, profesora asociada de trabajo social en la Universidad de Búfalo y comadrona profesional titulada. Para algunos futuros padres, la seguridad puede ser la medicina moderna. Pero para quien siente que ha sido violada, dijo, “entonces la seguridad quizá se convierta en algo diferente”.
Laszlo-Rath sabía que la orientación de la Sociedad de Parto Libre conllevaba riesgos. Pero parecía más segura para su bebé. Compró su curso de 399 dólares, “La guía completa del parto libre”, y se zambulló en él.
Un anuncio del curso dice: “Eres poderosa: da a luz como tal”. Pero las clases también estaban llenas de advertencias: “De principio a fin, la obstetricia es una historia de violaciones, abusos, daños y agresiones”, se dijo a las estudiantes en un segmento. En otra clase se compararon los exámenes vaginales durante el parto con caricias sin consentimiento.
Saldaya y su compañera docente en el curso, Yolande Norris-Clark, no respondieron a las múltiples solicitudes de comentarios para este artículo a través del correo electrónico y las redes sociales. El curso de la sociedad incluye un descargo de responsabilidad en el que se afirma que las instructoras no son profesionales de la medicina y que las clases son “educativas e informativas” y no pretenden “ofrecer asesoramiento médico de ningún tipo”.
Un preocupante patrón de muertes
En un video de Instagram, una Saldaya muy embarazada se frota el vientre desnudo. Superpuesto sobre su barriga hay un recuento de los cuidados prenatales que no tuvo: ecografías, exámenes vaginales, médicos, comadronas y más.
Poco después de publicar el video, Saldaya compartió una noticia desgarradora. “Hace poco di a luz a un precioso niño, que nació muerto a las 41 semanas de gestación”, escribió en un boletín el pasado agosto. Ha seguido promoviendo el parto libre y vendiendo cursos autoguiados.
Los mortinatos se producen tanto en partos en casa como en el hospital, y es muy posible que nada hubiera podido evitar ese desenlace.
Pero en Ontario, Canadá, los forenses que investigan un mortinato descubrieron un patrón preocupante: 11 mortinatos o muertes neonatales y una muerte materna se habían relacionado con partos libres entre 2020 y 2024, según la Oficina del Forense Jefe de Ontario, un marcado aumento respecto al único mortinato relacionado con un parto libre en los cinco años anteriores.
El acto de dar a luz es imprevisible. “En cuestión de minutos, un bebé puede morir”, dijo Justin Brandt, director de medicina materno-fetal de NYU Langone Health.
En septiembre, una influente australiana de la alimentación natural, Stacey Warnecke, murió tras un parto libre de una presunta hemorragia posparto, según las pruebas recogidas por el forense que investigó la muerte. Esta afección es una de las principales causas de muerte materna.
Los expertos médicos afirman que el seguimiento de las mujeres durante el embarazo y el parto puede identificar una serie de problemas fetales, desde defectos congénitos hasta problemas de crecimiento que predisponen al feto a nacer muerto. La preeclampsia, un trastorno hipertensivo del embarazo, y la diabetes mal controlada se asocian con un mayor riesgo de parto prematuro y mortinato, dijo Brandt.
Cuando Grace, residente en Florida, esperaba su primer hijo, contrató a una partera sin licencia para que la guiara durante el embarazo y el parto libre. Cuando a Grace se le hincharon las piernas y le subió la presión sanguínea, la asistente la tranquilizó diciéndole que era normal.
“Los cuerpos de las mujeres fueron diseñados para esto”, le dijo la asistente a Grace, quien utiliza su segundo nombre y solicita el anonimato porque tiene amigas cercanas en el movimiento del parto libre.
Cerca de la fecha prevista del parto, Grace sintió contracciones inusualmente intensas. “Se movía muchísimo, parecía que intentaba escapar”, dijo.
Pero a la mañana siguiente, el movimiento del bebé se había detenido. Durante una ecografía en el hospital, el médico le informó que su hijo había muerto.
La pérdida, le dijeron más tarde, probablemente fue el resultado de una preeclampsia no diagnosticada. Si hubiera acudido a un obstetra a las 36 o 37 semanas con esos síntomas, se enteró más tarde, le habrían inducido el parto de inmediato o le habrían practicado una cesárea.
Ella y su esposo enterraron a su hijo en un pequeño ataúd blanco.
Tomar una decisión informada
“Nadie está destinada a dar a luz sola”, dijo Rachel Curnel Struempf, comadrona titulada y propietaria de Gentle Beginnings Midwifery en Hawái. “Están destinadas a tener a alguien allí. Si te estás desangrando y tu bebé no respira, ¿qué haces?”.
Struempf dijo que ha llegado a casa de familias momentos después de que nacimientos libres han terminado en pérdida.
“He visto morir a demasiados bebés”, dijo.
Los influentes en redes sociales comercializan el parto libre incluso entre las mujeres de alto riesgo. Quienes llevan gemelos o un bebé en posición de nalgas, por ejemplo. Se trata de un grupo demográfico para el que no suele recomendarse dar a luz en casa, ni siquiera con la presencia de comadronas, debido al alto riesgo asociado, según el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginególogos. Según las recomendaciones del grupo, los hospitales o los centros de maternidad acreditados son los lugares más seguros para dar a luz. En los partos planificados en casa, los resultados son más favorables cuando el embarazo es de bajo riesgo, el parto es atendido por una comadrona cualificada y existe acceso oportuno a la consulta médica y un traslado seguro a un hospital, en caso necesario, aconseja el grupo.
En el último año, se ha producido una especie de ajuste de cuentas dentro de la comunidad del parto libre a medida que más mujeres que han utilizado el método han compartido públicamente sus experiencias de partos que salieron terriblemente mal, muchas de ellas en un grupo de Reddit.
En el pódcast de la Sociedad de Parto Libre, Saldaya y Norris-Clark, en una conversación sobre la reacción negativa, calificaron las historias de “mentiras desagradables” y de “calumnia y vilipendio”. Y en el grupo en Reddit, algunas mujeres publicaron que siguen apoyando con firmeza el parto libre.
Bob Silver, presidente de obstetricia y ginecología de la facultad de medicina Spencer Fox Eccles de la Universidad de Utah, dijo que los futuros padres deben guiarse por sus valores, “pero uno quiere que tomen esas decisiones con una buena información”.
Los riesgos deben explicarse con precisión antes de que las mujeres den su consentimiento a un tratamiento médico, aconsejan los expertos.
“Las intervenciones médicas han sido una bendición para los casos de alto riesgo”, dijo Eugene Declercq, profesor de ciencias de la salud comunitaria en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston. “El reto es identificar qué casos son de alto riesgo y limitar las intervenciones”.
‘Simplemente no escuché a mi propia madre’
A medida que avanzaban las contracciones de Laszlo-Rath, se agachaba en el suelo del tráiler y gritaba. Dejó de beber agua o de comer.
Su acompañante le sugirió repetidamente que pidiera ayuda, pero ella no respondió. Finalmente accedió y emprendieron el viaje de 32 kilómetros hasta el centro médico más cercano.
Allí, las enfermeras le informaron de que estaba deshidratada y luchando contra una grave infección uterina, dijo Laszlo-Rath. Presentaba los primeros signos de sepsis, una infección potencialmente mortal que es una de las principales causas de mortalidad materna.
Se iniciaron antibióticos e infusión intravenosa de fluidos. Por la mañana, estaba completamente dilatada y pujando. Pero el obstetra estaba preocupado: había que acelerar el parto.
Con la ayuda de una ventosa, nació un bebé sano de 3,6 kilos, con una nariz que a Laszlo-Rath le recordaba a la de su abuela.
Ahora, cuatro años después, Laszlo-Rath recuerda cómo el equipo médico del hospital la atendió. Sin ellos, podría haber muerto y su hijo también.
Su madre había querido que contratara a una comadrona. “Simplemente no escuché a mi propia madre”, dijo, todavía incrédula. “Decidí escuchar a todas esas otras personas que ni siquiera conocía”.
