Ciudad Juárez, Chih.- Las lluvias torrenciales volvieron a exhibir una vieja deuda de Ciudad Juárez. El drenaje y el alcantarillado no están a la altura de una ciudad que supera el millón y medio de habitantes y que durante décadas creció mucho más rápido que su infraestructura.
El agua acumulada convirtió avenidas en corrientes, inundó viviendas y abrió enormes deslaves. En Águilas de Zaragoza, una calle prácticamente desapareció después de que el terreno cediera en un tramo de unos 100 metros. Dos familias tuvieron que ser evacuadas ante el riesgo.
Las primeras estimaciones hablaban de unas 700 viviendas afectadas por las lluvias recientes, pero nuevas precipitaciones en el suroriente elevaron la cifra, que todavía está por determinarse.
Juárez ya vivió algo parecido con la pavimentación. Durante años crecieron colonias mientras las calles quedaban rezagadas. Ahora el problema también está debajo del pavimento. Tuberías, colectores, alcantarillas, diques y sistemas pluviales necesitan crecer al ritmo de la ciudad.
La solución difícilmente llegará con reparaciones aisladas después de cada tormenta. Hace falta una estrategia integral en la que participen Municipio, Estado y Federación, acompañados por especialistas en hidráulica, urbanismo y protección civil.
Una ciudad de este tamaño necesita infraestructura capaz de responder cuando cae una lluvia extraordinaria. No puede normalizarse que el drenaje termine tragándose una calle y poniendo en riesgo el patrimonio y la seguridad de familias enteras.
