Parral, Chihuahua.- Diana Riba, diputada del Parlamento Europeo, pasó cinco días en Chihuahua con la Misión Civil de la Plataforma por la Paz y los Derechos Humanos México-Unión Europea.
Estuvo en Guadalupe y Calvo, Baborigame y en Hidalgo del Parral; se sentó frente a familias que tuvieron que dejar Los Otates, Cinco Llagas, Coloradas de la Virgen, Pie de la Cuesta, entre otras comunidades para seguir con vida.
"Hemos venido todas –refiriéndose a las organizaciones internacionales y nacionales- a Chihuahua, sobre todo a escuchar a todas estas personas que han tenido que abandonar su casa para seguir con vida. En Guadalupe y Calvo, en Baborigame, hemos conocido una realidad que exige una respuesta urgente", dijo en la rueda de prensa en Parral.
Esta es la quinta misión que hace con la Plataforma; lleva siete años trabajando en la Delegación de México y ya ha estado en otros estados pero esta vez le tocó Chihuahua, porque la última misión de desplazados fue aquí.
"Cuando una familia huye, pierde mucho más que un techo. Lo hemos visto estos días. Están perdiendo su trabajo, están perdiendo sus tierras y están perdiendo una comunidad que les sostiene la vida y después de escapar de la violencia, tienen que volver a empezar y muchas veces, o casi todas las veces, lo han de hacer sin recursos", dijo.
Afirmó que esta violencia es desgarradora.
“Para Diana Riba, el desplazamiento en Chihuahua no se puede entender solo como violencia entre grupos. Detrás hay un negocio. Sus recursos se quedan en estos pueblos y creo que todos tenemos que hacernos una pregunta ante la realidad de este negocio: ¿Quién se queda con ellos? ¿Quién se queda? ¿Quién hace el negocio? ¿Quién se queda con estas tierras?", preguntó.
Las organizaciones que acompañan a todas las víctimas denunciaron que estas expulsiones están vinculadas al control del territorio, que favorecen una economía criminal incluida, entre otras, la tala ilegal y la extracción de minerales como pueden ser el oro y la plata.
En la sierra, dijo, se repite la misma historia: primero llegan las amenazas, después las familias se van, después llegan otros a quedarse con la tierra, con la madera, con la mina y nadie investiga quién se beneficia.
"Al final esta lucha va del control del territorio, ya sea para plantar, para talar ilegalmente, para extraer minas, para tener el control y que no haya nadie que denuncie lo que están haciendo".
Así mismo, manifestó que en estos momentos se está deshumanizando la situación, donde no hay unos mínimos garantizados para la población.
Diana Riba es de Cataluña y cuando habla de México, no habla como una política extranjera que viene de visita, habla como si hablara de su familia.
"Durante la dictadura franquista, que los catalanes sufrimos mucho, México fue uno de los lugares donde encontramos un sitio donde vivir y refugiarnos; en México estuvo la única imprenta que imprimía en catalán. México siempre formará parte de nuestra supervivencia también lingüística. Siempre tenemos medio corazón en México".
Por eso, dijo, para ella no basta hablar en el Parlamento Europeo de los grandes tratados económicos, sino que hay que venir a ver la realidad.
"Para nosotros es muy importante no sólo hablar desde el Parlamento Europeo de los grandes retos, de los tratados económicos, sino también verlo en esta región", afirmó.
Por último expresó que es muy importante atender a quienes ya han huido, a quienes ya se han desplazado.
“Eso es importante pero también tenemos que actuar sobre las causas que obligan a seguir huyendo, sobre la pobreza, sobre la impunidad y sobre los intereses que alimentan a esta violencia".
Aunado a eso explicó que hay empresas que vienen a Chihuahua, que hay empresas de Canadá, de Estados Unidos, pero también europeas que invierten en Chihuahua por lo que creen muy importante hacer leyes dentro de Europa para que estas empresas respeten los derechos.
“Por tanto, tenemos que insistir desde Europa en que no solo tenemos que actuar dentro de Europa sino también en otros países; entendemos que haya empresas europeas que vengan a invertir a México, pero tenemos que vigilar y denunciar cuando los derechos humanos no están garantizados".
Por último enfatizó que nadie debería perder su casa para que otro se quede con su territorio.
“Ningún negocio puede valer más que el derecho de una comunidad a vivir en paz”, culminó.
