Ciudad Juárez.- Una sandalia diminuta junto a dos ositos de juguete y otro par de carritos metálicos fueron colocados encima del féretro blanco. Dentro, en el rostro de Eithan Daniel destacaban las largas pestañas de sus párpados cerrados. El cabello negro, peinado hacia un lado.

“Estamos en shock. No creemos por qué pudo hacer eso con mi sobrino, ni un animal haría eso con sus crías. Es algo que nos duele a todos”, dijo Cristian Salazar, tío de la víctima.

El funeral, que empezó el viernes, continuó ayer en la sala de la casa de los abuelos paternos, en una vivienda de la calle Peral, en la colonia Fronteriza, a donde fueron enviadas más de una veintena de arreglos, entre coronas y ramos de flores.

Una carta escrita a mano en una hoja de máquina, pegada al ataúd, pedía a Dios que recibiera el alma del menor encontrado sin vida y abandonado entre la maleza de un predio del sur de la ciudad y por parte, presume la investigación de la Fiscalía General del Estado, de su propia madre, Vianey Esmeralda H. G., de 23 años.

“Confío en que ahora camina entre tus ángeles libre de todo dolor y sufrimiento. Vuela alto, bebecito”, cerraba el texto.

Vecinos y familiares ocupaban sofás en la sala, frente a la caja mortuoria y las coronas, mientras otros esperaban en sillas acomodadas en la calle, bajo una serie de carpas.

En entrevista, Cristian Salazar, hermano mayor de Bryan Gabriel –el padre de la víctima-, narró que la familia había notado la preferencia que la mamá mostraba por el otro de sus dos niños, marginando a Eithan Daniel, a quien, dijo el entrevistado haber notado, ella no quería.

Cuando iba a casa, agregó, Vianey lo ponía a ver la televisión, sin permitir a los abuelos que lo cargaran con el argumento de que lo “embracilarían”.

“Mi mamá siempre le decía: ‘dame el niño, si te estorba, si no lo quieres, dámelo’. Y ella decía: ‘No, no le voy a dar nada’. Ella siempre le dijo que se lo diera, por lo que ella miraba. Le dijo: ‘Dámelo, con papeles, dámelo y me hago cargo de él’, y ella pues nunca quiso”, explicó.

Salazar mencionó, asimismo, que tal vez ni aun Vianey tiene acta de nacimiento –como se confirmó que tampoco tenía el menor asesinado- y que su hermano Bryan Gabriel le dijo que hacía un mes que ya no vivían en pareja.

Durante la semana pasada, agregó el entrevistado, llegó a la casa de sus padres un grupo de agentes ministeriales que preguntaban por Vianey, que si la tenían escondida y que, esa misma tarde, delante de los oficiales, otro de sus hermanos le marcó a ella en una conversación que quedó grabada por parte de la autoridad.

“Mi hermano, el que sigue de mí, le marcó a Vianey y contestó: ‘¿Qué pasó?’ ‘¿Cómo que qué pasó? Tienen a Bryan los ministeriales, ¿dónde estás?’ ‘No, ¿para qué quieres saber dónde estoy?’ ‘¿Cómo que para qué? Dicen los ministeriales que dónde están los niños y tú, que te quieren ver y sueltan a Bryan’. ‘No’, dijo, ‘los niños aquí están, además yo ya estoy dejada de tu hermano, yo no sé por qué lo tienen’”, dijo Salazar.

En el exterior de la casa, otras familiares dijeron no encontrar ni palabras ni explicación para el asesinato, y que lo mejor hubiera sido que le hubieran dejado al niño a su abuela paterna, que siempre veía por sus nietos y sus hijos.

“Es inexplicable lo que le hicieron al pobrecito. Si duele cuando mueren de muerte natural, que están enfermitos, ahora nada más de pensar en todo lo que sufrió; es terrible, no hay palabras para esto, es una monstruosidad lo que hicieron con él”, dijo una prima de Bryan.