Chihuahua, Chih.- Los cinco casos de Gusano Barrenador del Ganado confirmados en animales en Chihuahua elevan el riesgo de que aparezcan afectaciones en personas, bajo el antecedente de Chiapas, donde transcurrieron 147 días entre la detección del primer animal infectado y la confirmación del primer caso humano. La infestación ocurre cuando la mosca deposita sus huevos no sólo en heridas abiertas, sino también en mucosas y orificios naturales como nariz, boca, oídos, ojos y genitales, donde las larvas penetran y comienzan a alimentarse del tejido vivo.
El plazo registrado en Chiapas no permite anticipar cuándo podría presentarse un caso humano en Chihuahua, pero muestra que la presencia del parásito en animales puede anteceder por varios meses a su identificación en personas. El Informe mensual número 6 sobre miasis por Cochliomyia hominivorax, de la Dirección General de Epidemiología y actualizado al 17 de julio de 2026, advierte que un aumento de casos animales suele coincidir con un incremento de casos humanos.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) explica que el gusano barrenador es la larva de una mosca verde azulada capaz de invadir a cualquier animal de sangre caliente. Aunque su nombre lo relaciona con el ganado, también afecta a perros, gatos, caballos, cerdos, ovejas, aves y seres humanos.
La hembra puede producir hasta 4 mil huevos durante su vida y colocarlos en grupos de 12 a 400 sobre la piel o en zonas húmedas del huésped. Las larvas emergen pocas horas después, penetran el tejido y permanecen allí entre cuatro y ocho días, durante los cuales profundizan la lesión y se alimentan de carne viva.
La infestación no pasa directamente de una res o un perro a una persona. Los animales afectados permiten que el parásito complete su ciclo: las larvas caen al suelo, forman pupas y, con calor y humedad, originan nuevas moscas en menos de una semana. Mientras más animales enfermos existan, mayor será la cantidad de insectos capaces de encontrar una lesión o cavidad corporal en un humano. Las hembras pueden desplazarse hasta 50 kilómetros desde el lugar donde nacieron.
La OPS señala que una herida invadida atrae a otras moscas, que depositan más huevos y multiplican la cantidad de larvas. Las infecciones bacterianas secundarias agravan la destrucción del tejido y pueden llevar al paciente a requerir hospitalización.
En las personas, la miasis puede comenzar en cortaduras, úlceras, picaduras o heridas quirúrgicas, pero también en cavidades naturales. La invasión nasal figura entre las formas más graves: las larvas pueden destruir cartílagos y parte del paladar, avanzar hacia los senos nasales e incluso alcanzar la cavidad craneana. Cuando llegan a los ojos, existe riesgo de perder el órgano.
El informe federal indica que todos los casos estudiados presentaron larvas visibles; 85 por ciento tuvo dolor, 83 por ciento sensación de movimiento dentro de la lesión y 78 por ciento enrojecimiento. Ocho de cada 10 pacientes requirieron atención hospitalaria.
La mayor parte de los casos humanos ocurre en comunidades rurales y en temporadas con abundancia de moscas, donde los animales domésticos sostienen la reproducción del parásito. Atender de inmediato las heridas en ganado, mascotas y animales de traspatio también protege a las personas.
Cualquier lesión debe lavarse, desinfectarse y permanecer cubierta hasta su cicatrización. Dolor intenso, secreción, mal olor, sensación de movimiento o larvas obligan a buscar atención médica inmediata y evitar remedios caseros.
