Cinco sujetos quisieron secuestrar a un padre y su hijo, dueños de un taller de torno del área de Salvárcar, a quienes despojaron de una troca modelo 2020, pero el resultado de los delincuentes no fue el esperado y uno de los secuestradores resultó muerto, la tarde del jueves.
La Fiscalía Zona Norte aclaró la situación de dos trabajadores afectados por el secuestro, quienes fueron amenazados, sacados de su taller y obligados a subir a un Jeep Cherokee negro, para llevarlos a una casa de seguridad, pero en el camino hubo forcejeo y lograron desarmar a uno de los delincuentes, informó un comandante de la Agencia Estatal de Investigación.
Los afectados iban en el asiento trasero del Jeep, donde iban dos de los secuestradores, mientras que los otros tres llevaban la troca de los afectados y los iban siguiendo.
En las calles Miguel Hidalgo y Tamaulipas, los afectados forcejearon con sus captores y de una de las armas salió un tiro que le dio de costado a uno de los delincuentes, quien salió del vehículo y corrió rumbo a un Súper Six, donde quedó muerto, el otro sujeto, que manejaba el Jeep, bajó y se fue directo a la troca donde iban sus tres cómplices, para alejarse rápidamente.
Padre e hijo se dirigieron a bordo del Jeep Cherokee a las oficinas de la policía bancaria, en la calle Valle del Cedro y solicitaron ayuda, manifestando que acababan de ser secuestrados y que se defendieron de los delincuentes.
La Secretaría de Seguridad Pública Municipal los resguardó, luego fueron al lugar donde ocurrió el forcejeo y encontraron a un sujeto sin vida, dentro del Jeep quedó la pistola de los secuestradores y en el taller de los afectados encontraron mobiliario tirado y señales de que opusieron resistencia.
La troca de los hombres secuestrados, quienes privaron de la vida a uno de los delincuentes, fue recuperada por los agentes preventivos en la colonia Felipe Ángeles, una zona alejada del sitio donde ocurrió el secuestro.
Debido a que la muerte del supuesto responsable del secuestro fue en legitima defensa, los dos afectados quedaron libres y la Agencia Estatal de Investigación catalogó el caso como un caso de legítima defensa.
