Ciudad Juárez.- Sin tomar en cuenta aún a las dos presuntas migrantes que fueron encontradas sin vida a finales de junio en la carretera entre Chihuahua y Samalayuca, el Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha documentado la muerte o desaparición de 11 mil 496 migrantes en el Continente Americano de 2014 a la fecha, 412 de ellas en 2025 y 70 más durante el primer semestre de 2026.
La mayoría, al menos 6 mil 693 migrantes, han muerto o desaparecido durante toda la ruta entre México y Estados Unidos. Cruzar la frontera entre ambos países “conlleva riesgos adicionales y específicos” que han provocado la muerte de más de 2 mil 980 personas sólo en la línea divisoria, de acuerdo con la agencia de las Naciones Unidas.
“En las últimas dos décadas, el cruce fronterizo entre México y Estados Unidos se ha convertido en escenario de una grave crisis de derechos humanos, donde miles de personas han desaparecido o perdido la vida durante la migración. Desde cruzar el desierto de Sonora en el suroeste de Estados Unidos y el noroeste de México, con su calor abrasador y la escasez de agua, hasta intentar cruzar el profundo río Grande/río Bravo (que marca la frontera entre México y Texas) y sus fuertes corrientes; existen numerosos factores físicos y ambientales que ponen en riesgo la vida de las personas”, destaca el Proyecto. La región de las Américas comprende América del Sur, Central y del Norte, así como el Caribe, y se caracteriza por flujos migratorios mixtos complejos y dinámicos, tanto intrarregionales como extrarregionales. Por esta región transitan refugiados, solicitantes de asilo, migrantes económicos, visitantes temporales y otras personas en movimiento debido a factores multifacéticos que incluyen desastres naturales, violencia estructural, pobreza y desigualdad. Una de las rutas más conocidas para la migración irregular en la región es el corredor migratorio mesoamericano, que atraviesa Centroamérica hasta los Estados Unidos. Una vez que los migrantes llegan a México, generalmente siguen las rutas principales, una de las cuales va desde el sureste, en Tapachula, Chiapas, hasta Medias Aguas, Oaxaca, luego avanza hasta Querétaro y llega al noreste, hasta Ciudad Juárez.Dificultades y vulnerabilidad en el viaje
De acuerdo con el Proyecto Migrantes Desaparecidos (MMP, por sus siglas en inglés), los migrantes que transitan por México y Centroamérica se enfrentan a experiencias comunes de marginación y vulnerabilidad al viajar por vías irregulares. “El aumento de la vigilancia y el control migratorio en todo México ha empujado a las personas hacia rutas más clandestinas y remotas, ideadas para evadir los puestos de control estatales distribuidos por el interior del país. Estas rutas a menudo implican el uso de medios de transporte sumamente inseguros y largas caminatas por terrenos desolados donde los migrantes suelen sufrir abusos sistemáticos, lesiones y extorsión”, de acuerdo con la OIM. La frontera entre Estados Unidos y México se extiende a lo largo de 3 mil 145 kilómetros y atraviesa terrenos difíciles, desde áreas urbanas hasta desiertos impenetrables. Aproximadamente mil 45 kilómetros de la frontera están protegidos por una barrera física, conocida como “el muro fronterizo”, que separa a ambos países. Los migrantes que cruzan a Estados Unidos intentan evitar ser detectados y deportados por la Patrulla Fronteriza estadounidense en la frontera misma, así como dentro de la “zona de 100 millas” que se extiende hacia el norte dentro de Estados Unidos y donde también hay puestos de control. Los registros recopilados por MMP indican que muchas personas mueren debido a las dificultades del propio viaje. La principal causa de muerte registrada en las rutas migratorias a través de Centroamérica son los accidentes de vehículos, principalmente relacionados con los trenes de carga, que son utilizados como medio de transporte por la población en movilidad. La violencia a lo largo de la ruta, que abarca desde asesinatos hasta abusos físicos y violencia sexual, es la segunda causa de deceso más común en la región, representando más del 10 por ciento de las muertes y desapariciones registradas desde 2014. De acuerdo con los datos, al menos 3 mil 881 migrantes murieron ahogados desde 2014; 3 mil 751 por condiciones ambientales adversas, falta de refugio, alimentos o de agua adecuados; mil 340 por accidente de tráfico o tuvieron una muerte relacionada con transporte peligroso; 656 fueron víctimas de la violencia; 286 tuvieron una muerte accidental; 256 murieron por enfermedad o falta de acceso a una atención médica adecuada, y 3 mil 417 tuvieron una muerte mixta o desconocida. Mientras que el corredor entre México y Estados Unidos suma al menos 6 mil 693 víctimas en la frontera de México con Estados Unidos, 763 han sido documentadas en el Caribe, 551 en el Darién, 442 entre República Dominicana y Puerto Rico, 194 en la ruta de Venezuela al Caribe y el resto en otras zonas de las Américas. Pese a la alta cifra, la OIM también destacó que la recopilación de datos es particularmente compleja en México y en el Darién. En México, las principales fuentes de información sobre muertes y desapariciones de migrantes son los medios de comunicación locales, y asimismo, existe una falta de información sobre los incidentes ocurridos en el Darién. hmartinez@redaccion.diario.com.mx
