Frente a la proliferación de fosas clandestinas en el país, las familias buscadoras de personas migrantes o en contexto de movilidad se enfrentan a una doble vulneración, señaló Andrea Horcasitas Martínez, coordinadora del programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, responsable del informe “Trazar la ausencia, caminar la esperanza. Análisis de hallazgos de fosas clandestinas en México (2006–2024)”.

“La verdad es que la información que existe sobre los hallazgos de fosas clandestinas es escasísima, justamente este informe lo construimos jalando hilos de todos lados y obsesionándonos con los detalles que podríamos concretar para ver de qué manera hilarlos. En ese sentido es una realidad que respecto a las personas migrantes que pudieran estar localizadas en las fosas clandestinas, en estos sitios tan atroces, hay muy poca información”, indicó.

El informe presentado la semana pasada destaca el hallazgo realizado en agosto de 2023, de una fosa clandestina en el predio “El Mimbre”, en el municipio de Coyame del Sotol, con nueve de los 13 migrantes desaparecidos el 25 de septiembre de 2021 cuando se dirigían a Estados Unidos por el desierto de Chihuahua.

La investigadora destacó también que “uno de los principales problemas sobre todo cuando estamos hablando de personas que son encontradas en fosas clandestinas, es decir, que estamos encontrando desgraciadamente restos humanos, uno de los principales problemas es que la apuesta del sistema de búsqueda de México ha sido el ADN y no otras formas de identificación. Y el problema ahí es que cuando estamos hablando de personas migrantes pues no hay muestras de ADN de familias con las que se pueda cotejar”.

“La Fiscalía de Chihuahua no tiene necesariamente muestras de ADN, de por ejemplo, personas en Honduras o personas en Guatemala o personas en Nicaragua o en Colombia, de familiares de las personas que terminan desgraciadamente en estos espacios y entonces ese es uno de los grandes retos. Al no contar con datos de ADN que se puedan contrastar en realidad lo que termina pasando es que las autoridades acumulan los restos que se van localizando y a los que no pueden regresar el nombre, porque la apuesta es el ADN”, indicó.

En los últimos 18 años

De acuerdo con el informe, mientras que los medios de comunicación contabilizaron 3 mil 516 fosas clandestinas y 8 mil 341 cuerpos, los datos oficiales provenientes de las Fiscalías señalaron el descubrimiento de 5 mil 152 fosas clandestinas y 5 mil 718 cuerpos en el período comprendido de enero 2006 a septiembre de 2024.

Con 96 fosas descubiertas durante los sexenios de Felipe Calderón Hinojosa, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, Juárez figuró como el quinto municipio del país con más casos, y concentra el 47 por ciento de las fosas en el estado de Chihuahua.

En Chihuahua, un estado con un territorio extenso, “es común que las inhumaciones se localicen en zonas despobladas, en áreas alejadas y de difícil acceso. De acuerdo con un integrante del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM), en municipios como Cuauhtémoc, las fosas se encuentran “en los lugares baldíos o en los espacios abiertos, donde se hacían las inhumaciones o las cremaciones”, indica el informe.

En la zona del norte del estado, en municipios como Juárez, Ojinaga, Coyame del Sotol, Guadalupe y Praxedis G. Guerrero, es común encontrar inhumaciones clandestinas en el desierto, vinculadas a la desaparición de personas en las rutas migratorias.

Coyame del Sotol

De acuerdo con un funcionario del estado que solicitó permanecer anónimo, es común que los cuerpos de personas se encuentren “semienterrados en la arena, en el desierto”.

“Uno de los casos más dolorosos y representativos de las inhumaciones vinculadas al tráfico de personas migrantes en Chihuahua es la desaparición de 13 personas migrantes ocurrida en 2021 en el municipio de Coyame del Sotol, Chihuahua. Dos años después, en una fosa clandestina localizada en la comunidad de El Mimbre, fueron recuperados los restos de nueve de estas 13 personas, inhumadas en una región conocida como “la zona fantasma”: una franja territorial entre Coyame y Ciudad Juárez donde se tiene conocimiento de la operación de al menos dos grupos del crimen organizado, ‘La Línea’ –vinculada al Cártel de Juárez– y el Cártel de Sinaloa”, señala el documento.

“Desconocemos el número real de personas inhumadas en estos sitios debido a la inexactitud de nuestro conteo de restos y fragmentos humanos que las notas periodísticas alcanzan a contabilizar o documentar. Estos hallazgos no sólo demuestran la crisis de violencia que se vive en el país, sino que resaltan la responsabilidad del Estado mexicano en su deuda por respetar, proteger, garantizar y promover los derechos de las personas víctimas de desaparición y de aquellas inhumadas clandestinamente, así como de sus familiares”, agrega la investigación.

Formas de violencia

Sobre la existencia de las fosas, también indica que, existen contrastes entre los perpetradores y las formas de violencia a las que éstos recurren.

Por un lado, perpetradores como el crimen organizado utilizan formas de violencia instrumental y simbólica que implican un grado de planeación y tecnificación, las cuales se manifiestan en los tipos de violencia utilizados, como el desmembramiento, el uso de armas de fuego y los tiros de gracia.

Y, por otra parte, los particulares que buscan desaparecer cuerpos recurren a métodos como el traumatismo físico, el estrangulamiento y las armas blancas, que constituyen un tipo de violencia más reactiva y personal, lo que los liga a dinámicas interpersonales y contextos domésticos.

De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, en Chihuahua existe el reporte activo de 209 personas extranjeras desaparecidas, 73 mujeres y 136 hombres desaparecidos entre 2007 y 2025, 111 de ellas en el municipio de Juárez, provenientes principalmente de Guatemala, pero también de Estados Unidos, Ecuador, Nicaragua, Venezuela, El Salvador, Colombia, Brasil, Perú, Honduras, Liechtenstein, Canadá, Camerún, Alemania, Afganistán, Haití, República Dominicana y Cuba.