El ataque a los policías estatales ocurrido esta semana, en el cual un grupo de agentes fueron desarmados y agredidos por más de 80 criminales en una comunidad de Guadalupe y Calvo, fue un mensaje a los altos mandos de las corporaciones y una demostración de poder, según el criminólogo, José Carlos Hernández Aguilar, quien expuso que debe existir una respuesta contundente para retomar el control de la seguridad en la entidad.
Hernández Aguilar, presidente de la Federación Mexicana de Criminología y Criminalística, ha centrado su preparación en analizar el comportamiento de los grupos criminales en el país, expuso que actualmente el Estado Mexicano está siendo superado por los cárteles, quienes dan muestras de que han establecido un control y que no hay autoridad que los pueda contener, menos erradicar.
La emboscada que sufrieron 10 agentes de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) el domingo en Guadalupe y Calvo, en la que no hubo víctimas mortales, se suma a otros siete similares ocurridas desde 2018, en los que sí hubo 14 policías abatidos y diversos lesionados.
De acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado (FGE), de 2018 y lo que va de este año han sido asesinados 122 elementos de seguridad en la entidad que estaban en funciones; de estos, 36 formaban parte de las filas de la Policía Estatal, 37 de la Fiscalía General del Estado (FGE) y 49 pertenecían a corporaciones municipales.
Sobre esta situación, Hernández recalcó el grado de impunidad en que actúan los grupos criminales, ante un Estado Mexicano que no reacciona de una manera que sea contundente, a pesar de tener los recursos y las capacidades para hacerlo, lo que deben en parte a la infiltración que existe en las corporaciones por los mismos grupos que combaten.
Apuntó que la manera en que los criminales trataron a los agentes, es una forma de señalar quién tiene el control, además de que es un golpe anímico a los mismos elementos.