Cd. de México.- Capaz de bailar en una ceremonia luctuosa, de retirar abruptamente manteles sin que los objetos de la mesa se precipitaran, de patinar vestida de hada en una feria del libro para atraer a los niños, la astrónoma Julieta Fierro fue recordada en la Academia Mexicana de la Lengua (AML), a un año de su fallecimiento, acaecido el 19 de septiembre de 2025.

"Marcó un hito en las sesiones de la Academia. En buena medida, gracias a su desenvoltura y su vitalidad, la institución fue aligerando sus formalidades sin perder su vigor consustancial", destacó el escritor Gonzalo Celorio, director de la AML, durante el homenaje a la científica.

"La elección de Julieta Fierro como miembro de la Academia no solo reconoció su capacidad expositiva, como podría pensarse, sino también su perfil científico", prosiguió. "Nadie puede comunicar con eficacia lo que no conoce; Julieta fue una científica rigurosa y, por añadidura, tuvo la gracia y la competencia de prodigar sus conocimientos astronómicos a diestra y siniestra, con entusiasmo, con alegría y sobre todo con amor".

Le intrigaban los caracoles que recorrían los rosales, las luciérnagas en las noches, las moscas, "algunas de las cuales eran despistadas", el canto monótono de los grillos y los colibríes, sus favoritos, enumeró la poeta Angelina Muñiz Huberman, con quien la científica escribió Astronomía, ¿para qué?.

"Tal vez hubiéramos escrito un libro titulado: La rama del colibrí; sería un libro con colibríes volando entre los astros y de astros bajando a la tierra, alimentándose de flores. Pero ya no.

"No se sabe cuándo va a ocurrir la interrupción: ¿qué sería lo último que estaba haciendo Julieta? ¿en qué estaría pensando? ¿sola o acompañada? ¿sintió miedo o tranquilidad? ¿qué es la muerte? ¿será bueno saberlo o no saberlo? No es nada. Por eso no podemos concebirla. Y, sin embargo, la muerte nos rodea. ¿Irse? ¿adónde? Julieta: ¿Por qué no regresas? Aunque sea un rato; de vez en cuando sería tan bueno volver a verte y retomar la escritura de nuestro libro o simplemente vernos", le dijo la poeta, quien imaginó que la astrónoma estaba allí, junto a ella.

El ensayista Adolfo Castañón reconoció el alma infantil de Fierro: "no había cortado el cordón umbilical que nos une con el bosque de la infancia".

"Julieta Fierra es la mujer que nos enseñó a ver el cielo y los hoyos negros. No se conformaba con quedarse asombrada por la luz de las estrellas ante el telescopio: le urgía comunicar ese conocimiento, organizarlo a través de libros y grabaciones, contagiarlo con su voz y sus gestos.

"Esa dimensión de su quehacer ha pasado poco advertida: la de editora, la de diseñadora, no solo de libros, sino de espacios como los museos; la corriente de luz y energía que transmitía se organizaba en su mente para lograr sus proezas como divulgadora".

El poeta y narrador Jorge Ruiz Dueñas señaló también la alegría de vivir que distinguía a Fierro, atenta a los astros, pero también a los asuntos terrenales, apuntó.

"No he conocido a nadie con tan vibrante alegría de vivir como Julieta Fierro. Ello no provenía de la ausencia de rigores ni la exención de dificultades, sino de la voluntad de superar los escollos y buscar respuestas.

"Una guía personal, transferible como pauta de vida, pero irrepetible como experiencia individual procedía de la certeza si se me permite especular de que solo el conocimiento lleva a la verdad y en consecuencia a la posibilidad de mayores oportunidades para cualquier ser humano. Por ello, enarbolaba la exigencia de la equidad de tales beneficios con perspectiva de género, sin la restricción de zonas reservadas".

No le preocupaba solo la ausencia de científicas, en particular de astrónomas, aclaró Ruiz Dueñas, sino el número sustancialmente inferior al de sus colegas en la estadística mundial, porque consideraba que la insuficiencia y la pérdida de talentos eran un impedimento para el progreso colectivo.

"La exposición a la inmensa telaraña cósmica no le impedía olvidar los problemas terrenales y advirtió que las estrellas 'son astros relativamente sencillos, comparados con los problemas sociales'".

La escritora y académica Sara Poot evocó también a una académica con preocupaciones políticas y sociales, por ejemplo, las relativas a los libros de texto y su equívoca manera de difundir la ciencia. Fue crítica, además, de la ausencia de una comisión para el eclipse del 8 de abril de 2024 o de la maraña de leyes que propicia en México la aplicación de las normas a modo.

"Una Julieta que tenía muy bien los pies sobre la tierra, al mismo tiempo que volaba".