Ciudad de México.- Ver a un niño de siete años sacar un mango del refrigerador y tomar un cuchillo para cortarlo podría parecer una escena inocente, pero se siente lo opuesto en la película No Dejes a los Niños Solos, de Emilio Portes, que llega a cines este jueves.
Porque al mirar con detenimiento la puerta del refri, se aprecian letras imantadas de colores con un mensaje para el pequeño, que le ordena matar a su hermano.
Ante la urgencia de arreglar un problema en el contrato de la casa que acaba de comprar, Catalina (Ana Serradilla), recientemente viuda por un accidente automovilístico, no tiene más opción que salir unas horas y confiar en que sus hijos, Matías (Juan Pablo Velasco), de 9 años, y Emiliano (Ricardo Galina), de 7, estarán a salvo.
Pero la propiedad tiene un pasado oscuro, Emiliano se niega a tomar la pastilla que lo calma, las peleas entre los niños aumentan de gravedad y el teléfono no para de sonar para incitar a cada uno a acabar con el otro, lo que dota de múltiples capas al horror.
"La película es muy sutil, van sucediendo cosas paranormales muy pequeñas y no te das cuenta. De repente les mueven objetos y aparecen en lugares donde no estaban previamente, como si fuera un error de continuidad, pero lo hicimos adrede".
Emilio Portes, cineasta
"La película está basada en la premisa de todas esas maldades que hicimos de niños y que de milagro no nos matamos, pero la gente nunca sabe realmente qué es lo que ocasiona esta aventura", señaló el director, en entrevista.
"Todas esas versiones, la del mundo sobrenatural o la del mundo real, pueden convivir con lo que está pensando el espectador, si fue la casa, si fue la ouija, si fueron los niños o por el medicamento, si fue este periodo de trauma por el que está pasando la familia y de dolor que ocasiona la historia", añadió.
Si bien hay más sangre que en otras cinta de Portes, como Belzebuth, el cineasta ha visto reacciones más fuertes con su nuevo largometraje en festivales como Rotterdam, Bruselas, Feratum, Macabro, y hasta en Sitges, donde ganó el Blood Window Award.
Como fanática del terror, Serradilla consideró un sueño cumplido estelarizar al fin un filme del género, el cual además ofrece múltiples guiños a clásicos como Poltergeist y Pesadilla en la Calle del Infierno.
No todo el horror pasa en la casa. Catalina aparentemente está en una fiesta con quien le ayudó a comprar la propiedad (interpretado por Jesús Zavala), pero no se divierte. Su ansiedad, y enfrentarse a hombres que la consideran indefensa al no tener marido, añade complejidad.
"Ella no tenía ni idea en dónde se estaba metiendo. Cuando ya empieza a recibir toda la información y le cae el veinte de dónde están sus hijos solos, esa desesperación es tremenda. Yo tenía pavor de que odiaran a mi personaje porque la quieres sacar de ahí.
"Hay mucho abuso. Queda muy bien en la época de los 80 no sólo por la falta de celulares, también porque culturalmente las mujeres estábamos con un pie en el cuello", apuntó la actriz.
Toda la película transcurre de noche, pero al tener en los papeles estelares a infantes, todo debía hacerse de día. Así, la casa donde filmaron fue cubierta por una estructura armada de mil 945 metros cúbicos para bloquear el sol e incluso simularon lluvia.
"Eso ayudaba mucho porque se veía muy padre y muy realista. La verdad es que la casa parecía una casa embrujada real", recordó Galina.
Portes vio casi 300 opciones de locación. Al final tomó una casa del Pedregal al encontrarse ahí una inexplicable mancha de sangre real.
