Los Ángeles, Estados Unidos.- Las manos, los pies y hasta una patita de su mascota, Sir Pippin of Beanfield (con 17 mil seguidores en Instagram), estampó Glenn Close en el Teatro Chino TCL, en Hollywood.

La actriz, de 79 años, derrochó felicidad y buen ánimo a lo largo del homenaje por su carrera, al cual la acompañaron su hija, Annie Starke, y su nieto, Rory Westaway Albu, en primera fila, así como varios colegas: Michael Chiklis, Mila Kunis, Zelda Williams, Melissa McCarthy y Ben Falcone.

Durante su discurso, la nominada al Oscar compartió recuerdos de su trabajo con el fallecido Robin Williams y Mary Beth Hurt.

"Somos miembros de la nación alienígena, porque creo que tenemos más antenas que algunos otros humanos", dijo refiriéndose a los actores. "Y hay alienígenas y civiles, y sin duda hablamos idiomas diferentes. Temo un mundo donde los civiles nos marginen por completo a los alienígenas. Nosotros, los alienígenas, prosperamos y vivimos de la colaboración creativa. Es nuestro sustento".

"Luego está lo que yo llamo fricción creativa, el acto de dejar de lado el ego en la lucha por los mejores resultados", continuó Close. "Y luego está el mundo según Rory, mi nieto, que es: '¡Uy!'. O '¡Guau!'".