Hace 20 años, la compra de Pixar por parte de The Walt Disney Company redefinió cómo se organiza la animación dentro del conglomerado.
El 24 de enero de 2006, Disney anunció que adquiriría Pixar en una operación de 7.4 mil millones de dólares, íntegramente en acciones, y que Steve Jobs se integraría al consejo de administración como su mayor accionista individual.
La decisión respondió a un problema interno. Bob Iger, Director Ejecutivo de Walt Disney Company ha señalado que, en la década previa, Disney Animation gastó más de mil millones de dólares en películas que, en conjunto, arrojaron pérdidas de más de 400 millones, mientras la marca perdía peso frente a otros estudios. Pixar Animation Studios, en cambio, acumulaba éxitos bajo un contrato de distribución con Disney, con títulos como Toy Story (1995), Buscando a Nemo (2003) o Los Increíbles (2004), y llegó a plantearse romper la relación antes de que Iger optara por la compra total.Desde 2006, Pixar dejó de ser un socio externo y pasó a funcionar como eje central de la animación de Disney. El acuerdo estableció que Ed Catmull presidiría la animación combinada y que John Lasseter sería director creativo de Pixar y Walt Disney Animation.
La primera década posterior a la compra pareció justificar la apuesta: entre 2007 y 2015, títulos como Ratatouille, Wall·E, Up, Toy Story 3 e Intensa-Mente sumaron presencia en festivales, premios de la Academia y resultados destacados en taquilla, incluido el ingreso de Toy Story 3 al club de las películas de mil millones de dólares en taquilla. En esa etapa, la etiqueta Disney-Pixar también consolidó su alcance internacional. Coco (2017) lo ejemplifica claro. Estrenada en México antes que en Estados Unidos, se convirtió en la película más taquillera del País en moneda local y superó los 823 millones de dólares a escala mundial. Casi dos décadas después de la fusión, Intensa-Mente (2024) llevó esa lógica a otra escala: superó los mil millones de dólares con una rapidez inédita para un filme animado y cerró su recorrido cerca de los 1.7 mil millones, con un peso particular de los mercados de Latinoamérica. La historia reciente del sello deja ver también las consecuencias de formar parte de un conglomerado que ajusta su estrategia con rapidez. Durante la pandemia y los años siguientes, tres largometrajes del estudio -Soul (2020), Luca (2021) y Red (2022)- se estrenaron directamente en Disney+, sin paso amplio por salas, en una estrategia orientada a reforzar el crecimiento de la plataforma, lo que generó malestar en filas de Pixar. En paralelo, casos como Elementos (2023) mostraron lo expuesta que está la marca a las expectativas de taquilla, ya que el filme fue leído como tropiezo tras un debut en Estados Unidos por debajo de las previsiones, pero terminó superando los 495 millones de dólares y se convirtió en ejemplo de "sleeper hit" bajo el sello Disney-Pixar. "Ha habido un cambio general en los hábitos de consumo como resultado de la pandemia, pero también es específico de Disney+. Les dijimos a todos: 'Todo estará disponible en Disney+' Nosotros mismos le dijimos al público: 'Todo esto va a estar disponible para ustedes en Disney+'", señaló Pete Docter, director creativo de Pixar, a The New York Times, al analizar el arranque de Elementos. En 2024, Disney anunció el reestreno en cines de Soul, Luca y Red para devolverles presencia en cartelera, luego de que sus lanzamientos previos limitados recaudaron aproximadamente 121.9, 51 y 21.8 millones de dólares, respectivamente.
Lo que viene
Desde 2025, Pixar opera entre dos fuerzas. Por un lado, la dependencia creciente de Disney de las marcas conocidas: Intensa-Mente 2 dio a la compañía uno de sus mayores éxitos recientes, mientras que Elio, una propuesta original, registró el peor arranque en taquilla para un filme del estudio, con unos 21 millones de dólares en su primer fin de semana en EU. Por otro, está la necesidad de mantener a Pixar como espacio de innovación, visible en proyectos como Hoppers: Operación Castor (estreno previsto el 6 de marzo), anunciado como largometraje original, incluso mientras se preparan secuelas como Toy Story 5 (programada para el 19 de junio).
