Cd. de México.- ¿Qué le diría un mexicano que ha sufrido la violencia provocada por el narcotráfico a Joaquín "El Chapo" Guzmán al tenerlo frente a frente? La película La Captura, sobre cómo fue detenido el líder del Cártel de Sinaloa, planteó esa interrogante en Alfonso Herrera y Noé Hernández.

En la cinta de Chava Cartas, que llega este viernes a Netflix, los actores interpretan a los dos policías federales que por casualidad lo detuvieron en 2016 en Los Mochis, Sinaloa, Arturo Carmona y Héctor Rosales.

Mientras más lo reflexionaban dentro de la patrulla entre tomas, más tensión les provocaba a los intérpretes imaginarse en esa situación, porque comprendían el temor extremo que le provocaría a cualquiera oponerse al capo, lo que prácticamente podría significar algo peor que la muerte.

Ambos uniformados no aparecen retratados como una caricatura de heroísmo, sino que se les nota el pánico y el desconcierto, algo que para el protagonista de El Baile de los 41 y Rebelde los hace todavía más admirables.

"Primero vinieron los sobornos, el: 'te doy 10 millones, te doy 15 millones', y cuando vieron que no surtían efecto vinieron las amenazas, no solamente a ellos, sino también a sus familias. No es una situación en la cual yo hubiera querido estar, afortunadamente solamente estuve en la ficción", comentó Herrera, en entrevista.

"Este proyecto puede ser visto con varias capas, desde como una película de acción hasta una que retrata la realidad en México y los puntos débiles de seguridad en este País. También es la realidad de muchos mexicanos y mexicanas que se encuentran en la clase media y media-baja e intentan salir adelante", añadió.

Arturo Carmona batalla junto a su mujer para mantener a sus dos hijas y la situación se vuelve aún más compleja cuando se dan cuenta que esperan otro bebé.

Para ganar un poco más de dinero, Carmona pide que lo asignen al turno nocturno y termina convertido en pareja de un recién llegado, Rosales, con quien no siente mucha confianza.

Pese a todo, sólo se tienen en uno al otro cuando detienen un carro que había sido reportado como robado y se encuentran sorpresivamente con que dentro van el "Cholo", jefe de sicarios y guardaespaldas del "Chapo", y el jefe mismo.

Ambos hombres no saben en quién confiar en una ciudad plagada de sicarios, "halcones" y militares con nexos con el crimen organizado.

"Otro factor es la desconfianza que nosotros tenemos en las instituciones y que ellos mismos tenían en la corporación. Trabajaban para la Policía Federal, pero también hay muchas grietas, al mismo tiempo en esa época estaba la policía municipal, los marinos, el ejército y saber quién está con quién.

"A pesar de que no hablamos del Presidente, ni se habla del sexenio en turno o del secretario de gobernación que en ese momento estaba, de manera indirecta también se habla de la situación y de la seguridad que se vive en el País", remarcó Herrera.

La producción no contó con el asesoramiento de los verdaderos protagonistas, que no tienen vidas públicas por motivos de seguridad, sino que se basó en las crónicas de Héctor de Mauleón.

Herrera se emocionó de volver a trabajar con Chava Cartas, quien fue el director de fotografía en su primera película, Amarte Duele, a quien considera el hombre ideal para contar una historia de acción y que despierte orgullo nacional.

"No podemos tapar el sol con un dedo, hay que entender el País en el que vivimos, las circunstancias, el espacio y la coyuntura en la que nos encontramos. Pero al mismo tiempo creo que también vale la pena contar historias de héroes mexicanos", dijo el actor.

Asume Fernández reto dramático

Paola Fernández mira al cine como su siguiente gran escenario al formar parte de La Captura.

En el proyecto, la actriz encarna a Isaura, la esposa de Carmona, que vivirá un conflicto personal al enfrentar el miedo, la presión y el peligro con su familia mientras está embarazada.

"Espero que internacionalmente la historia se sepa bien y que sí hubo unos héroes en ella porque son dos policías que demuestran que no todos son iguales", dijo Fernández, en entrevista.

La Captura representa para Paola un nuevo paso en su trayectoria para la que busca ampliar su alcance con historias dramáticas y de proyección internacional.

"He tenido la suerte de participar en series, películas de comedia y drama. Lo que menos he hecho es drama y hoy en día es lo que más tengo ganas de hacer. El drama me quita capas de mí que no sabía a las que no sabía que podía llegar", reflexionó.

Para la intérprete, de 35 años, esta producción también significó mucho por compartir escena con Alfonso Herrera, un actor al que admiraba desde que él protagonizaba Rebelde.

"Me puse súper nerviosa porque no es cualquier cosa trabajar con él y más para la gente de mi generación, los treintones, es un ícono. Él fue súper buena onda. Me hizo sentir muy segura", compartió.