Cd. de México.- La feroz represión del gobierno de Vladimir Putin contra ciudadanos y organizaciones le trae a la mente, a la directora Julia Loktev, las purgas de Iosif Stalin.
Es autora de Mis Amigos Indeseables: Parte 1-Último Aire en Moscú, colosal retrato (de 5 horas y media de duración) sobre la persecución a la prensa, incrementada desde el inicio de la operación militar contra Ucrania.
El documental, que llega este viernes a MUBI, expone cómo la disidencia -no sólo medios independientes, sino activistas, ONGs, centros culturales, educativos o cualquier ente ajeno a la propaganda- es marcada como "agente extranjero", riesgoso para la seguridad nacional. No se trata de una mera designación (aunque ya habría violencia en ello), sino de un camino burocrático hacia multas económicas y hasta prisión para estas personas y quienes orbiten a su alrededor."La idea subyacente con esa idea es decir que esta gente es sospechosa, que esta gente no pertenece a nuestra sociedad, que son enemigos del Estado. Eso recuerda a Stalin y más allá.
"Es la idea de crear un clima de miedo. Señalar a alguien y aterrorizar a los demás sobre alzar la voz", lamenta en entrevista Loktev. Conocida por el filme The Loneliest Planet con Gael García Bernal, la cineasta nació en la antigua Unión Soviética, pero migró con su familia cuando era niña a los Estados Unidos. No había vuelto a aquel territorio sino hasta 2021, cuando tenía la idea de hacer un filme de mujeres periodistas independientes, pero la invasión a Ucrania cambió todo: desde el gobierno se requería obediencia perfecta. "Para una cineasta, es emocionante filmar algo que se desarrolla frente a tus ojos. Hay adrenalina y sensación de importancia, algo que amo. Pero también fue devastador, especialmente la primera semana de la guerra. "Yo estaba hecha trizas. Quería llorar, tal y como los personajes. Pero ese no era mi trabajo, sino capturar y seguir filmando". Con un iPhone y un micrófono, se enfocó en figuras como la periodista de investigación Elena Kostyuchenko, la presentadora televisiva Anna Nemzer o la reportera Ksenia Mironova, asfixiadas por la estigmatización. Todas ellas ven cómo sus vidas se desmoronan y enfrentan la disyuntiva de ceder y dejar de informar lo que Putin quiere acallar o continuar la lucha allende las fronteras rusas. El documental -que se siente como un reality show distópico y va saltando entre el thriller y el drama- ha sido saludado como uno de los mejores del género en los últimos años. "Es algo a medio camino entre una novela épica rusa y un reality", opina la realizadora. "Tiene humor. Es sobre la vida. No es informativo, no hay entrevistas, no tiene la estructura de un documental convencional "Observas a gente viendo cómo su país se vuelve algo insoportable, cómo tienen que exiliarse por el autoritarismo. Me gusta el cine sobre emociones". Loktev, quien alista una segunda parte de su proyecto -centrada en el exilio de las periodistas-, reconoce sentir desazón. Con el auge de ciertas ideologías, partidos, gobernantes en distintas latitudes, lo que se muestra en pantalla sobre los medios independientes no es exclusivo de Rusia. "Desearía que esta fuera una película sobre Rusia, pero, tristemente, habla de muchos lugares. Gente de distintos países me ha dicho. Los estadounidenses lo piensan ahora".Meryl Streep, su fan
Entre los más recalcitrantes admiradores de este título destacan dos íconos estadounidenses: la actriz hollywoodense Meryl Streep y el fallecido director de culto Frederick Wiseman. "Colin Firth le mandó la película a Meryl. "Le dijo: 'Deberías verla. Creo que es esencial'", recuerda Loketv. Meryl le contestó: '¡Oh, Dios, no quiero ver cosas esenciales!'. "Se sentó. Pensó que vería 45 minutos y la quitaría. Pero se levantó 5 horas y media después ¡porque no podía parar!".
