P: Como uso gafas graduadas, nunca llevo gafas de sol cuando estoy afuera (cargar dos pares es molesto). ¿Eso es malo para mis ojos?
Proteger los ojos de la exposición al sol es, en opinión de los expertos, una necesidad indiscutible.
“Las gafas de sol son como el protector solar para los ojos”, dijo Laura Di Meglio, profesora adjunta de oftalmología en el Wilmer Eye Institute de Johns Hopkins Medicine. “Ayudan a proteger los párpados, la piel que rodea los ojos y la superficie de los ojos”.
Pero, ¿las personas que usan lentes para ver también necesitan unas gafas de sol? Eso depende, dijo Sheri Rowen, oftalmóloga certificada y cirujana de cataratas. La gente asume que necesita lentes oscuros graduados, explicó, pero si usas gafas con aumento parte del problema ya está resuelto.
Le preguntamos a varios médicos qué debes saber para proteger tus ojos.
¿Cómo afecta el sol a tus ojos?
La luz solar contiene tres tipos de radiación ultravioleta —UVA, UVB y UVC—, pero solo las dos primeras llegan a la atmósfera terrestre. Se cree que la radiación UVB es más peligrosa para los ojos que la UVA. Sin embargo, ambas están presentes sin importar si está soleado o no, y ambas pueden aumentar el riesgo de padecer afecciones que afecten a la vista.
Por ejemplo, las cataratas, una acumulación de proteínas que nubla el cristalino del ojo, pueden aparecer de forma natural a medida que envejecemos. Pero la radiación UV puede provocar que se formen antes, explicó Bryce St. Clair, profesor adjunto de oftalmología en el Wilmer Eye Institute. Los rayos UV del sol también pueden agravar la degeneración macular, una enfermedad ocular progresiva que puede provocar la pérdida de visión.
Dejar los ojos sin protección también puede provocar dos tipos de crecimientos: el pterigión y la pinguécula. La pinguécula suele ser más leve y se presenta como una pequeña mancha amarilla o una protuberancia en la parte blanca de los ojos. Puede causar molestias, pero normalmente no afecta a la visión.
Por otro lado, la carnosidad conocida como pterigión puede ser más grave: “Un pterigión es algo que de hecho crece hacia la córnea”, dijo Di Meglio. “Si se agrava lo suficiente, pueden afectar a la visión”, y en algunos casos podría requerir cirugía, añadió.
La zona alrededor de los ojos también es vulnerable. Entre el 5 por ciento y el 10 por ciento de los cánceres de piel en Estados Unidos se desarrollan en el párpado. “En el interior y alrededor del ojo se encuentran casi todos los tipos de células”, afirmó Dagny Zhu, una cirujana especializada en córnea, cataratas y cirugía refractiva que vive en California. “Cualquiera de ellas puede mutar si se expone a una cantidad excesiva de rayos UV”.
Finalmente, están las preocupaciones estéticas. Aunque te protejas de los rayos UV, que pueden acelerar los signos de envejecimiento, la luz intensa puede hacerte entrecerrar los ojos, lo que contribuye a la aparición de arrugas. “Entrecerrar los ojos es la forma natural que tiene tu cuerpo de decir: ‘Estoy recibiendo demasiada luz’”, dijo St. Clair. “Usar gafas de sol ayuda a relajar los músculos oculares, lo que previene cosas como las patas de gallo”.
¿Entonces necesitas dos pares de gafas?
Tus lentes graduados sin tinte “pueden ofrecer tanta protección como un lente oscuro”, explicó St. Clair, y la mayoría de las ópticas de buena reputación la incluyen como parte estándar de las lentes transparentes.
Los lentes modernos suelen estar hechos de policarbonato, que ya incorpora protección UV. Y los que no son de policarbonato suelen llevar un recubrimiento especial que brinda protección UV.
Si quieres asegurarte de que tus gafas tienen protección solar, puedes llevarlas a una óptica para que las revisen, recomendó la oftalmóloga Emily Schehlein, quien vive en Míchigan y es vocera de la Academia Estadounidense de Oftalmología.
Pero si te molesta cargar un segundo par, no hay que preocuparse demasiado a menos que la luz solar te irrite los ojos, señaló Rowen. El brillo por sí solo no aumenta el riesgo de cáncer u otras lesiones oculares, aunque en cantidades excesivas puede provocar efectos secundarios molestos, como fatiga ocular, ojo seco, dolores de cabeza y molestias visuales, explicó. Las gafas tintadas reducen esa luz visible, por lo que pueden ayudar.
Sin embargo, sean tintadas o no, las gafas solo cubren una pequeña parte del rostro, así que Rowen recomienda añadir un sombrero y protector solar para tener una mayor protección contra los rayos UV, sobre todo los días en que vayas a pasar horas al aire libre.
Y, tanto si buscas gafas de sol como gafas graduadas, fíjate en que la etiqueta indique “UV400” o “100 % de protección contra los rayos UVA/UVB”. Estos términos son básicamente sinónimos; significan que bloquean entre el 99 por ciento y el 100 por ciento de la luz ultravioleta.
En Estados Unidos, las gafas de sol están reguladas por la Administración de Alimentos y Medicamentos, por lo que es ilegal etiquetar un par como UV400 si en realidad no ofrece esa protección. Pero todos los expertos advirtieron contra el uso de esas gafas de sol baratas que podrías encontrar cuando salgas a pasear. Los lentes extremadamente oscuros que no cuentan con protección UV pueden llegar a dañar tus ojos: “Lo único que logran es hacer que tu pupila se dilate y absorba más luz”, dijo Rowen. “Si no tienes protección UV y tu pupila está dilatada, vas a recibir una exposición directa a los rayos UV”, explicó.
Al final, salir con dos pares de gafas o no es una cuestión de comodidad personal, siempre y cuando evites las situaciones en las que la luz solar directa llegue sin obstáculos a tu retina. “Necesitamos luz, necesitamos sol, necesitamos estar al aire libre”, dijo Rowen. “Pero no necesitamos que los rayos UV nos den en los ojos”.
