Hay personas que se dedican a leer, reseñar o escribir novelas; otras elaboran, analizan, catan y prueban vinos. En mi peculiar caso, me tocó andar en los dos mundos: el de los libros y el del vino.
Por eso era mi obligación leer las novelas más famosas relacionadas con el vino. Comenzaré por platicarle de Winemaker, traducida al español como La Bodega, escrita por Noah Gordon.
Noah Gordon pertenece a esos escritores que producen un primer libro extraordinario y luego pasan el resto de su vida intentando alcanzar aquella misma grandeza.
Su primera y gran obra fue El médico, una magnífica novela ambientada en el siglo XI que relata las peripecias de quienes buscaban comprender el cuerpo humano para curar enfermedades, cuando abrir un cadáver era peor visto que servir vino con hielos frente a un sommelier francés. La novela fue tan exitosa que millones de lectores la devoraron con la misma avidez con la que algunos vacían una botella en una reunión familiar de fuego cruzado.
De hecho, creo que en eso consiste el vino: en relajarse durante las cenas frente a personajes incómodos. El que esté limpio… que pague la primera copa.
Pero el éxito embriaga más que el vino y Gordon, borracho de fama, escribió la segunda parte de El médico y la tituló Chamán. Después publicó La doctora Cole, donde una descendiente de aquel primer médico se dedica, en el año 2000, a provocar abortos. Yo sostengo que muchos escritores solo escriben una novela verdaderamente memorable: la primera.
A Noah le gustaba el vino, vivió 95 años y al final de su vida escribió La bodega en agradecimiento a los vitivinicultores españoles. La historia cuenta cómo Joseph se convierte en winemaker; también menciona la filoxera, la terrible plaga que arrasó los viñedos franceses, un bicho que provenía de la parra americana. Hasta la fecha, sépase usted, las aristocráticas vides francesas tienen que estar injertadas sobre vid americana para que no les pegue la filoxera.
Las novelas sobre vino tienen un peligro particular: uno se convence de que necesita brindar junto con los personajes, por ellos y a pesar de ellos; más otra copita para analizar la estructura narrativa, una más para desglosar la ficción y otra para descubrir cuál parte inventó el escritor y cuál es real.
¡Salud!
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