Durante las últimas décadas, México ha demostrado una notable estabilidad macroeconómica. Sin embargo, existe una paradoja que continúa definiendo a la economía mexicana: esa estabilidad no se ha traducido en un crecimiento económico sostenido.

Janneth Quiroz Zamora, Directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex, señala que el país ha mantenido, en promedio, una expansión cercana al 2 por ciento anual durante los últimos 30 años. Una tasa insuficiente para elevar significativamente el ingreso por habitante, reducir la pobreza de forma acelerada o cerrar la brecha de desarrollo con otras economías emergentes.

Mientras países asiáticos aprovecharon la apertura comercial para transformar su estructura productiva, advierte la especialista, México ha enfrentado un problema persistente, ya que crece, pero lo hace demasiado lento.

"Uno de los principales obstáculos es la baja productividad. Aunque el país cuenta con una de las plataformas manufactureras más importantes del mundo y se ha consolidado como uno de los mayores exportadores globales, estos avances no se han extendido de manera homogénea al resto de la economía", explica.

Sectores altamente competitivos, puntualiza Janneth Quiroz, conviven con amplias áreas de baja productividad, elevada informalidad y escasa incorporación tecnológica.

"A ello se suma la insuficiente inversión. La inversión fija bruta ha perdido dinamismo en los años más recientes. Sin una expansión sostenida del capital físico resulta difícil aumentar el potencial de crecimiento. La incertidumbre regulatoria, la cautela empresarial y un entorno internacional más complejo también han moderado diversos proyectos de inversión", comenta.

Otro desafío importante que observa la directiva de Monex es la elevada dependencia del ciclo económico estadounidense. Más del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, lo que convierte al desempeño de esa economía en uno de los principales determinantes de la actividad productiva nacional.

Paradójicamente, acota, México cuenta hoy con una oportunidad histórica. La relocalización de cadenas productivas ha fortalecido el interés de numerosas empresas por establecer operaciones en el país.

Sin embargo, enfatiza, aprovechar plenamente este fenómeno requiere resolver limitantes en infraestructura, disponibilidad de energía, capital humano, seguridad y Estado de derecho. De lo contrario, parte de estas inversiones podrían dirigirse hacia otros mercados competidores.

"La estabilidad macroeconómica sigue siendo un activo fundamental, pero por sí sola ya no basta. El crecimiento de largo plazo depende de elevar la productividad, incentivar la inversión, fortalecer el capital humano y ofrecer un entorno de mayor certidumbre para los negocios. Sin estos elementos, la economía continuará avanzando, aunque a un ritmo insuficiente para satisfacer las necesidades de una población que demanda mejores oportunidades", concluye Janneth Quiroz.