Cd. de México.- Aunque el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha digitalizado varios trámites y servicios, los contribuyentes sufren por trámites lentos, saturación en sus oficinas y fallas en sus sistemas.

Luis, contador en la Ciudad de México desde hace 15 años, consideró que la digitalización y la simplificación de trámites del SAT no se ha visto reflejada en las diligencias del día a día.

Asegura que la espera es larga y los horarios de atención están muy limitados, además de que la rapidez de los trámites depende mucho de la agilidad del personal que atiende en la oficina física.

Relató que para inscribir al padrón a una persona física y sacar la firma electrónica de una empresa moral tuvo que dar dos vueltas y le requirió más de 5 horas para hacer los trámites, sobre todo porque sin la firma no se puede facturar.

"Evidentemente, somos millones de personas las que estamos ocupando su sistema, pero aún así siguen las fallas y yo te puedo decir que son las mismas fallas de hace cinco años. Entonces, ¿dónde está realmente ese avance tecnológico que destacan? Por ejemplo, los servicios digitales que tienen siguen siendo lentos, siguen siendo torpes, realmente no veo mucho avance en cuanto a su servicio", relató el contador en entrevista.

José, otro contador, acudió también a las oficinas del SAT para realizar la inscripción del RFC de una compañía extranjera, trámite con el que lleva seis meses por diversas trabas.

"Ha sido muy muy arbitrario. Leen las actas y en un sitio te dicen que está bien y en otro que está mal; entonces te tiran todo el trámite para atrás y sin darte mayor explicación.

"También cuesta mucho conseguir la cita para avanzar en los trámites y, si la consigues dos semanas después con las correcciones que te han pedido, probablemente te saquen otras correcciones después de haberte recibido y aprobado esa documentación", relató.

María José Ríos Cano, administradora desconcentrada de Servicios al Contribuyente D.F. 1, aseguró que el SAT sigue trabajando en acercar servicios a los contribuyentes y en robustecer las plataformas tecnológicas.

A pesar del avance digital, persisten fallas en el SAT.