Chihuahua, Chih.- Chihuahua se perfila como uno de los estados más estratégicos de México frente a la reconfiguración de las cadenas productivas globales, un proceso que está redefiniendo la inversión, la manufactura y el comercio internacional.

Así lo destacó Octavio De la Torre de Stéffano, presidente del Corporativo TLC Asociados, firma especializada en consultoría aduanera y fiscal, y presidente de la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-servytur), durante su participación en el Tech Business Summit 2026, realizado en el Tecnológico de Monterrey.

Desde la frontera norte, el estado no sólo representa una plataforma industrial consolidada, sino también un ejemplo temprano de lo que hoy es conocido como “nearshoring”, precisó.

Destacó que, con más de cuatro décadas de experiencia en la industria maquiladora, Chihuahua ha sido pionero en la integración de cadenas de suministro orientadas a la exportación, mucho antes de que el concepto fuera popular a nivel global.

Durante su ponencia, el especialista subrayó que el fenómeno actual no es nuevo para la región. “El norte del país ya vive esta dinámica desde hace 40 o 45 años”, afirmó, al señalar que muchas de las decisiones que hoy discuten en centros políticos ya forman parte de la realidad cotidiana de estados fronterizos.

La cercanía con Estados Unidos coloca a Chihuahua en una posición privilegiada dentro del nuevo mapa económico. Esta ubicación permite reducir costos logísticos, tiempos de entrega y riesgos asociados a cadenas de suministro largas, factores que hoy son prioritarios para las empresas globales, mencionó.

Además, externó que el estado cuenta con una base manufacturera diversificada que abarca sectores como el automotriz, electrónico, médico y aeroespacial, lo que fortalece su capacidad para adaptarse a las nuevas exigencias del mercado internacional.

No obstante, el nuevo contexto global también plantea desafíos importantes, sentenció De la Torre de Stéffano. La volatilidad en políticas comerciales, el aumento de aranceles y las tensiones geopolíticas obligan a las empresas instaladas en Chihuahua a operar con mayor flexibilidad y capacidad de respuesta.

A esto se suman factores como la presión sobre los costos energéticos, la necesidad de talento especializado, los riesgos en ciberseguridad y la competencia por atraer nuevas inversiones.

El cambio más relevante, según lo expuesto en la conferencia, es que Chihuahua ya no debe verse únicamente como un centro de manufactura, sino como un nodo estratégico dentro de un ecosistema global.

Esto implica evolucionar hacia modelos más complejos, donde las empresas no sólo produzcan, sino que también participen en innovación, desarrollo tecnológico y toma de decisiones dentro de las cadenas de valor.

En un mundo que prioriza la resiliencia sobre la eficiencia, tiene la oportunidad de consolidarse como uno de los principales destinos de inversión industrial en América del Norte, mencionó.

Sin embargo, capitalizar este momento dependerá de la capacidad del estado para fortalecer su infraestructura, impulsar políticas públicas alineadas con el sector productivo y mantener un entorno competitivo, precisó.

En medio de la transformación global, Chihuahua no parte de cero, juega con ventaja, la pregunta ahora es si logrará convertir esa experiencia en liderazgo dentro del nuevo orden económico internacional.