Treinta años después, Fabio Cannavaro volvió a decir presente en Atlanta, esta vez como técnico de Uzbekistán.

Tres décadas atrás, un joven Cannavaro de 22 años arribó a la ciudad estadounidense para disputar los Juegos Olímpicos de 1996 con la Selección de Italia Sub 23.

En aquel entonces Fabio apenas era una promesa, no sabía que con el tiempo se consagraría como una leyenda del futbol italiano, que ganaría la Copa del Mundo del 2006 y que ese mismo año se convertiría en el último defensa en ser premiado con el Balón de Oro, por encima de nombres como Thierry Henry o Ronaldinho.

Pero, lo que le deparaba el destino era inversamente proporcional al amargo momento que tuvo que vivir en suelo norteamericano, el cual contó con México como uno de los protagonistas.

El 21 de julio de 1996, en Legion Field, a 200 kilómetros de distancia del lugar en el que dos décadas después sería construido el Estadio de Atlanta, un equipo italiano plagado de otras figuras como Alessandro Nesta o Gianluigi Buffon cayó 1-0 contra un Tri Sub 23 que tenía entre sus filas a nombres como Jorge Campos o Luis García.

Esa derrota derivaría en la eliminación de Italia en Fase de Grupos y en un triste recuerdo de Atlanta 1996 para Cannavaro.

Ayer, regresó al mismo lugar para intentar redimirse, y aunque no lo logró, dejó claro que puede ser el entrenador adecuado para llevar a la Selección de Uzbekistán al siguiente nivel, después de lograr la hazaña de clasificarla a la primera Copa del Mundo de su historia.