Todo el entusiasmo y fervor en Guadalajara por la Selección Mexicana mutó en abucheos por la actitud pasiva con la que encaró a Corea del Sur, rival que desde el minuto 35 tuvo la posesión de balón, hasta parecía el local.
"Vamos México, ¡carajos!", gritó desesperada una aficionada.
En el primer tiempo, el Tricolor no ha estado a la altura de su afición. Demasiado cuidadoso y, en ocasiones, hasta temeroso, sin ir al mano a mano, con una dependencia excesiva en Julián Quiñones, pero el nacido en Magüí ya ni la pelota tenía. Al igual que en el debut, México fue uno antes de la pausa de hidratación al 22' y otro después de la misma.La victoria es fundamental porque México aseguraría el primer lugar incluso si Corea del Sur le mete 30 goles a Sudáfrica, ya que en igualdad de puntos el primer criterio de desempate es el duelo directo.
México ya no presionó alto a los surcoreanos. Permitió que le pasearan de un lado a otro la pelota, en una tarde sin emociones, más allá de un cabezazo de Quiñones, pero hasta ahí. O el Tricolor cambia la actitud en el segundo tiempo o la afición quizá se impaciente aún más en esta segunda jornada mundialista.
