México y Corea del Sur se juegan mucho más que tres puntos este jueves en Guadalajara. En realidad, el ganador podría dar un paso gigantesco hacia el liderato del Grupo A y, con ello, mantener el control de su destino rumbo a las rondas de eliminación directa.

La razón está en un detalle poco conocido del reglamento de la FIFA: el primer criterio de desempate no es la diferencia de goles, sino el resultado entre los equipos involucrados.

Eso significa que, si México derrota a Corea del Sur y ambos terminan la Fase de Grupos con la misma cantidad de puntos, el Tricolor se quedaría con el primer lugar gracias a ese triunfo directo, incluso si los asiáticos consiguen una goleada en su último partido sobre Sudáfrica.

La importancia del liderato va más allá del prestigio. La FIFA determinó que los anfitriones México y Canadá, en caso de terminar como líderes de sus respectivos grupos, permanezcan en su país durante las siguientes rondas. Evitar viajes y mantener la localía representa una ventaja nada despreciable.

Por eso una victoria mexicana acercaría al equipo de Javier Aguirre a un escenario ideal. Una derrota, en cambio, complicaría enormemente sus aspiraciones.

Si Corea del Sur vence al Tricolor, llegaría a 6 puntos tras haber derrotado también a Chequia. En ese caso, el liderato dejaría de depender exclusivamente de México y quedaría sujeto a una combinación de resultados en la última jornada.

México cerrará la Primera Fase enfrentando a Chequia el próximo miércoles 24 en el Estadio Ciudad de México.