Javier Aguirre entiende el nerviosismo cuando tuvo 10 debutantes en un Mundial, pero ya no tolerará más errores a partir de mañana contra Corea del Sur.

Aguirre confía en su equipo. Crédito: AFP

"Debutaron 10 jugadores ese día en el Mundial, primero los felicité y luego les dije que les concedía el beneficio de la duda si alguien había tenido eso por ese nerviosismo propio de un debut, se te juntan muchas emociones, que entendía que era normal.

"Una vez que ya se enfrentan a la realidad y juegan, creo que el jugador está preparado para todo", dijo en la conferencia de prensa previa al juego ante los surcoreanos.

Después de aquel juego inaugural, Aguirre confesó que hubo futbolistas acalambrados, a quienes el pesó el escenario.

"Tengo 67 años, 50 en el cochino futbol, en el bendito futbol, y todavía siento algo antes en cada partido, ese nerviosismo raro de explicar, es normal que estos chavos debutando en un Mundial en casa, estos 10 seguramente, la expresión es muy coloquial, pero seguramente es algo que les hizo sentirse distintos.

"Decirles que ya empezó el Mundial, que les concedo el beneficio de la duda, pero que ya no puedo permitir que un jugador por el escenario sea incapaz de dar un pase a tres o cuatro metros o no hacer un movimiento para el cual entrenó. Hubo momentos del partido que no me gustaron. Obligación tenemos de dejar todo en el campo de juego, luego el futbol tiene sus vericuetos", dijo.

Aguirre insistió en que la localía cambia todo para México en este Mundial.

"No puedo controlar las emociones ni los sueños de los jugadores. No soy quién. Es verdad que estando en casa sentimos que podemos con cualquier rival; luego, hay que mostrarlo", dijo.