Entre entrenamientos extenuantes, viajes y exámenes universitarios, Luis Emilio González García, estudiante de la Facultad de Ciencias Agrícolas y Forestales de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), ha aprendido a equilibrar dos mundos que lo definen: el académico y el deportivo. Actualmente cursa el segundo semestre de Agronegocios, pero fuera del aula su nombre ya resuena a nivel internacional en el kickboxing.
“Ganar la medalla de oro en el Campeonato Panamericano fue algo que todavía me cuesta asimilar”, comparte Luis Emilio con orgullo. El torneo se llevó a cabo en Guatemala, donde se coronó campeón en la categoría de -67 kilogramos, modalidad K-1, representando a México.
El camino hacia ese oro no fue sencillo. Para asistir al Panamericano, Luis Emilio tuvo que primero convertirse en campeón nacional y alcanzar el primer lugar del ranking. “No ha sido fácil, todo es resultado de años de trabajo y disciplina”, afirma. Tras este logro, enfrentó uno de los procesos más demandantes de su carrera deportiva: la preselección nacional de kickboxing en la CONADE, con tres concentraciones que incluyeron pruebas de rendimiento atlético y evaluaciones técnico-tácticas. “Fueron días muy pesados, física y mentalmente”, recuerda. El esfuerzo rindió frutos al recibir su carta como seleccionado nacional, lo que le abrió la puerta al Panamericano, celebrado del 17 al 21 de diciembre de 2025.
Luis Emilio destaca también la relevancia del organismo que avala la competencia. “El Panamericano fue organizado por la WAKO, la única federación de kickboxing reconocida internacionalmente por el Comité Olímpico Internacional y, a nivel nacional, por la CONADE. Eso le da un peso muy especial al logro”.
Su historia deportiva no termina ahí. Además de ser seleccionado nacional de kickboxing, forma parte de la selección nacional de Muay Thai de IFMA, con un palmarés que incluye cuatro veces campeón nacional de Muay Thai y pentacampeón nacional de kickboxing (WAKO).
A pesar de los títulos, mantiene los pies en la tierra. “Representar a mi universidad y a mi país es un orgullo enorme. Todo este esfuerzo también se lo debo a mi familia, entrenadores y a la UACH, que me ha apoyado para seguir adelante”.
